Cultura ■ Serie
Cuba desde una mecedora
Al artista leonés Isidro Tascón le fascinaron tanto las típicas casas cubanas que les ha dedicado una serie, ‘Réplica’, que expone en La Habana el día 13 y en Oviedo a partir del 26. A León llegará en 2019..
Una de las fotografías que forman parte de la exposición.
Entre Trinidad y Cienfuegos hay un tapiz de pueblos plagados de bohíos (cabañas). Es la Cuba profunda. Tan mágica como la atlántica y la caribeña, donde el tiempo tiene su propio ritmo, el que se mece bajo los porches. El artista leonés Isidro Tascón ha retratado el alma de esta tierra a través de su arquitectura más genuina.
Réplica reúne en cien ‘retratos deshabitados’ la esencia de un país que refugió a más de 12.000 leoneses en las dos primeras décadas del siglo XX. La Cuba que inspiró a Lorca ha supuesto también un viaje iniciático para Tascón.
El artista leonés se ha dejado seducir por las pequeñas casitas, modestas y orgullosas, que pueblan el triángulo entre Cienfuegos, Trinidad, Sancti Spíritus y Meneses. En su primer viaje a la isla a Tascón —que odia la playa— le fascinaron los bohíos. Meses después regresaba a la patria de José Martí en busca de unas cabañas que pese a su insignificancia llevan décadas plantando cara a los ciclones que puntualmente azotan la isla. El objetivo de Tascón era inmortalizar un centenar.
Réplica, que se inaugura el día 13 en la embajada de España en La Habana, volverá empapada de los olores de la isla antillana para instalarse en la galería Guillermina Caicoya de Oviedo el día 26. «Quería que la exposición entrara en España por Asturias», confiesa Tascón, que hace así un guiño a los indianos. La muestra también desembarcará en la Caja Negra de Madrid en noviembre. En febrero del año que viene recalará en el Museo de León, para viajar después a Berna y al Centro Cultural Ángel Valente de Orense.
Tascón ha titulado Réplica a esta serie porque todos los elementos están duplicados, en los zaguanes hay dos sillas, dos pilares, dos ventanas... «Todas las casas, la mayoría de madera, tienen una estructura arquitectónica muy similar». Una estética primitiva, sin artificios, sencilla como las cosas esenciales de la vida. En Réplica Tascón ha querido reflejar «la vida de los poblados, su austeridad y una estética de lo mínimo para conseguir lo máximo».
En los recibidores de las viviendas el artista leonés ha encontrado la filosofía del pueblo cubano, todavía relativamente a salvo del decadente consumismo occidental. «La elipsis de las sillas vacías alude directamente a la deliciosa costumbre española de la charla al final del día, del momento compartido de descanso y reflexión en las jornadas calurosas, adaptado aquí a la particular estética cubana». Las sillas vacías parecen simbolizar además la eterna espera de Cuba.
Y en estos porches Tascón ha querido atisbar la huella de aquellos antepasados que partieron con una maleta y muchos sueños dispuestos a conquistar la misma tierra que siglos atrás Colón llamó Juana.
Relectura del realismo mágico
Además de la exposición, organizada por la embajada de España en Cuba, que desde el principio se apuntó al proyecto de Tascón, la legación española, en colaboración con la Fundación Cerezales, ha editado un espléndido catálogo en dos tomos ‘repetidos’ —siguiendo la idea de que todo tenga réplica—.
El prólogo del catálogo lo firma el que fuera el primer director del Musac, Rafael Doctor Roncero. El segundo volumen lo cierra un retrato de Isidro Tascón en blanco y negro obra del reconocido fotógrafo leonés Alberto García-Alix. Guillermo Corral Van Damme, consejero cultural de la embajada española en la isla antillana, afirma en el catálogo que Tascón realiza «un retrato de los habitantes de la zona mediante el color de sus casas, sus ventanas cerradas, sus sillas recibiendo, sus plantas... en definitiva, una vida exterior que deja ver perfectamente a quien nunca aparece. Un trabajo que es casi una relectura minimalista del realismo mágico».
El ex director del Musac escribe: «El artista del norte mira al sur a través de los bohíos. Descubre que posiblemente es ahí donde está ese momento de la evolución el que habría que haberse detenido y no haber ido más allá. En la esencia de esta casa básica está ya toda nuestra impostura ante la naturaleza».
En las instantáneas de Tascón, de 30 por 40 centímetros, se percibe la mirada ingenua de un artista que desde sus inicios minimalistas ha sabido buscar la esencia, librándose de lo accesorio y de todos los elementos que, según su personal idea del arte, sobraban en sus creaciones.
Tascón, cuya obra puede encontrarse en importantes colecciones privadas y públicas, como Calcografía Nacional, Academia de España en Roma, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Fundación Pilar i Joan Miró, el Musac, el DA2 o el Museo Municipal de Madrid, ya ha tenido otros acercamientos a la fotografía en proyectos como Elixir, que mostró hace cuatro años en el Instituto Leonés de Cultura.