Diario de León

FOTOGRAFÍA

Disparos para congelar la guerra

La Biblioteca Nacional digitaliza 11.000 de las 44.000 fotos que tiene de la contienda ■ De León hay 238 imágenes.

Dos soldados franquistas.

Dos soldados franquistas.

Verónica Viñas
León

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Republicanos y franquistas dispararon más que balas durante la Guerra Civil. Las cámaras de los fotógrafos congelaron el día a día de la contienda en ambos bandos. Aquellas imágenes fueron dando tumbos. Primero recalaron en la Vicesecretaría de Educación Popular, un órgano que en 1945 se transfirió al Ministerio de Educación Nacional y más tarde al Ministerio de Información y Turismo. En 1980 fueron depositadas en la Biblioteca Nacional de España, que en 2009 inició la ingente tarea de clasificarlas. Se trata nada menos que de 44.000 instantáneas, de las que 11.000 acaban de ser digitalizadas. Un material prácticamente inédito. Las cajas 89 y 56 contienen 238 fotos de León: 5, de la columna nacionalista en marcha; 30, de los puestos de mando de los generales Aranda y Múgica en el sector de La Robla; 36, de puentes volados por los republicanos en su huida hacia el norte; 31, de teatros ambulantes que actuaban para las tropas; 6, de escenas de artillería; un centenar, de ruinas de varios pueblos; 13, de prisioneros de guerra; y otras 17, en distintos escenarios.

Mira aquí todas las fotos:

■ Colección digitalizada de fotografías de la Guerra Civil

■ La digitalización de las fotografías de la Guerra Civil en el Blog de la BNE

Los historiadores, como confirman Secundino Serrano y Víctor del Reguero, no han podido precisar el número de efectivos que combatieron en León. Del Reguero, autor junto a Wenceslao Álvarez Oblanca de La Guerra Civil en León, un riguroso trabajo publicado en cuatro volúmenes por este periódico hace unos meses, explica que llegó a haber cerca de 6.000 militares sublevados en la provincia. En cambio, no existen cifras fiables sobre el contingente republicano.

La mayoría de las fotografías bélicas leonesas están fechadas en septiembre de 1937, un mes antes de la caída de Asturias. Imágenes que respaldan el valor estratégico del Frente Norte, crucial para frenar el avance de las tropas franquistas hacia el norte, pero aún ignorado por muchos historiadores.

Las fotografías, muchas de ellas con una más que evidente finalidad propagandística —como se aprecia, sobre todo, en las del puesto de mando del general Aranda, al que el hispanista Paul Preston calificó como «el más enérgico y vocinglero de los conspiradores»—, tienen un valor histórico inestimable. Son muy conocidas las imágenes de desfiles de las tropas sublevadas en León y de sus aliados de la Legión Cóndor, pero escasean las fotos del campo de batalla; de ahí la importancia de estos nuevos archivos. Resultan especialmente trágicas las imágenes de prisioneros republicanos realizando trabajados forzados en puentes y carreteras. También hay fotos de baterías disparando en el puerto de Pajares «para desalojar al enemigo», puentes volados en Pola de Gordón y en San Pedro de Luna, puestos de observación en La Roba, presos republicanos conducidos al pueblo de Posada o comiendo el rancho, enfermeras de Falange, avituallamiento de pan, así como oficiales del Estado Mayor del ejército sublevado junto a periodistas «siguiendo las operaciones en los planos». Instantáneas de Villamanín, Geras, La Magdalena, Barrios de Luna, Picos de Europa y Pajares.

El franquismo reescribió la Guerra Civil. Durante décadas la contienda fue silenciada o ninguneada, de modo que la aparición de cualquier documento —máxime gráfico, como en este caso— puede permitir recomponer un puzle al que aún le faltan muchas piezas. Porque, la Guerra Civil también se puede contar sin palabras. Lo cierto es que España preserva pocas imágenes de la Guerra Civil, porque Franco ordenó incautar todo el material gráfico sobre el conflicto bélico realizado en zona republicana para utilizarlo como prueba incriminatoria en la conocida Causa General.

Pese a que reconocidos fotoperiodistas inmortalizaron muchas de las batallas que se libraron entre 1936 y 1939, la mayoría de las que custodia la Biblioteca Nacional sobre León no tienen autoría; excepto unas pocas, firmadas por un enigmático L. Czigany (París).

No sólo se han digitalizado las imágenes, sino su anverso, con las anotaciones, algunas a lápiz, donde rezan frases como: «Los convoyes de mulas tienen que subir por pendientes tan rudas que han de ser ayudados por los soldados» o «Prisioneros rojos reparando la carretera que ellos mismo habían volado». Una de las fotografías, que aparece en esta página, donde se ve a un niño rodeado de enseres destartalados, incluye esta explicación: «Desheredados de la fortuna por las hordas marxistas. Casa quemada con el modesto ajuar en la calle».

Los historiadores consultados por este periódico desconocían la existencia de grupos de teatro ambulantes que actuaban para las tropas. En las instantáneas que preserva la Biblioteca Nacional hay escenas de cómicos que posan con soldados nacionales «en algún lugar del Frente de León»; en otras aparecen desmontando el escenario portátil; y también las hay en plena función. Las imágenes son de una alta calidad técnica, lo que hacen suponer que fueron sacadas por profesionales. De hecho, en algunas se ve a los propios periodistas en puestos de observación o entrevistando al general Múgica. Para los amantes de los detalles, son una lección de historia, por los coches, la ropa y el material bélico que aparece retratado en ellas. Todas están disponibles y accesibles en la Biblioteca Digital Hispánica. Una auténtica ‘joya’.

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