HOMENAJE
Úrsula ciudad

Úrsula Rodríguez Hesles en un fotografía tomada en su domicilio en 2013.
En el poema con ese título, Antonio Pereira hace un precioso y simbólico homenaje a su esposa, Úrsula Rodríguez Hesles, con la que estuvo casado desde 1951.
«...Ciudad mía, que sólo yo conozco/en fuentes de la gracia surtidoras,/¡oh jardines secretos donde entro/y levanto un revuelo de palomas!/...En ti se cumplen todos mis caminos/y sólo queda hacer parada y fonda./Vengo a esperar a tu sala de espera,/ en tu hueco dulcísimo de sombra,/ la luz que irrumpirá por cualquier vía,/acaso a contratiempo y en deshora».
Pereira falleció en 2009, por lo que fueron 58 años de matrimonio, en amorosa compañía. No podemos pensar en Antonio sin recordar a Úrsula a su lado, incluso como conductora del coche... —con humor, Antonio parafraseaba una recomendación oficial del tráfico que estuvo vigente durante un tiempo: «Si escribes, no conduzcas»...— Y, fallecido Antonio, Úrsula continuó manteniendo viva su memoria, a través de la Fundación que lleva el nombre del escritor, en la que se implicó personalmente con eficaz dinamismo.
La muerte de Úrsula, tan inesperada — hace apenas tres meses que comenzaron sus molestias— ha sido demoledora tanto para sus familiares como para sus innumerables amigos, los que éramos testigos y beneficiarios recurrentes de su inteligencia, su cultura, su vitalidad, su buen humor, su cálida cercanía. Úrsula era animosa y estimulante, y sin perder nada de su rotunda personalidad, llevaba sutilmente incorporada la presencia de Antonio.
La intuición del gran poeta que fue Antonio Pereira construyó esa metáfora de Úrsula como ciudad, porque, en efecto, había en ella muchas calles y muchas plazas acogedoras. Úrsula ciudad. Nunca te olvidaremos.