Diario de León

MÚSICOS LEONESES

Ángel Baillo: «León siempre es inspiración»

Formó parte de algunas de las bandas más importantes de la escena en León hasta su traslado a México, donde este bajista leonés cien por cien desarrolla una exitosa carrera con Playa Limbo y como compositor

Ángel Baillo, este sábado en León, aprovechando el tiempo de descanso entre los ensayos con su grupo Playa Limbo. ÁNGELOPEZ

Ángel Baillo, este sábado en León, aprovechando el tiempo de descanso entre los ensayos con su grupo Playa Limbo. ÁNGELOPEZ

Pacho Rodríguez
León

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Ópera Prima, La Fuga, Deicidas, Los Cardiacos... y otros proyectos paralelos. Por ejemplo con el añorado Toño Caminero, con el que le unía amistad y talento. En todos ellos hay una línea de bajo marca de la casa, de un estilo innato pero trabajado como músico en Ángel Baillo, que un día se fue a México, y se quedó, formó una familia y cuenta con un grupo con el que cumplió lo que soñaba en León en forma de un proyecto para vivir que se llama Playa Limbo. Cosas del océano serán, así como la distancia que a él le inspira porque echa de menos su familia y León. Aunque se detecta cuando lo dice que sabe que el secreto está en el trayecto más que en el destino. Eso de grupo para vivir bien lo decían recientemente los componentes de Sidonie a este periódico: «Es que en nuestro grupo se vive muy bien». Pues al otro lado del charco, en Playa Limbo, lo mismo.

El caso es que Ángel Baillo pasa por León y aún así, desconectado del lío diario, coge un bajo en Ret Marut, en la jam de los miércoles, y deja constancia de su saber. «En mi caso, que soy músico y compositor, cuando me alejo de esa vorágine de Playa Limbo aprovecho para recordar historias, recuerdos... En mi caso regresar a León amplifica muchas cosas que permanecen ahí con mucho cariño pero aletargadas. Reencuentros que se reviven con viejos amigos, con la familia. Volver a León es una inspiración», asegura.

Inspiración que él lleva a las canciones de su grupo y a ese latente proyecto individual que le sirve para dar rienda suelta la creatividad de quien concibe la música sin limitaciones estilísticas. Playa Limbo es su proyecto de largo recorrido y ya son décadas de la formación. «Cuando nos preguntaban cómo nos visualizábamos en veinte años, creo que lo que dijimos se cumplió. Ser una banda duradera, quizás no con tantas aristas de éxito y popularidad como por suerte hemos tenido, pero sí uniforme y sobre todo convalidada por una línea que en nuestro caso es un pop muy elegante que ha trascendido entre el público. Tenemos muchos conciertos y proyección internacional», relata.

Y lo bueno de todo es que tienen que gestionar su carrera musical en un sector que si siempre ha sido inestable ahora es cambiante y a veces desconcertante. Bueno porque avanza una clave que es la de hacer discos con cierta filosofía de antaño. Con mucho trabajo y reposo y sin agobiar al respetable. «Con los años hay inconvenientes y ventajas. No entiendo mucho que al músico de hoy se le exijan muchas más cosas que la de ser músico. Tiene que ser un influencer, presencia en redes, una serie de requisitos alejados de la propia profesion. Que podría ser componer y tratar de cristalizar tus sentimientos en una canción, tener un cierto nivel de instrumentista... Ahora hay incluso que dar una imagen más frívola en las redes. A mi me cuesta y me sigue costando mucho y estoy al borde la sedición», dice con humor.

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