El abrazo fuerte de los poetas leoneses a David González
El asturiano, fallecido a los 59 años, mantenía una fértil relación con León a través de Vicente Muñoz y otros autores

David González y Vicente Muñoz, en uno de sus encuentros.
Maldito o de culto, tal vez ninguna de las dos consideraciones le terminara de convencer, lo de David González (San Andrés de los Tacones, Gijón, 1964-Gijón, 6 de febrero de 2023) fue legendario en la ficción y la realidad. Puro carácter hasta el final, e impresionantes esos últimos videos de testimonio y despedida que hace poco recordaba Vicente Muñoz, autor leonés que, junto a otros, brindaron León a este autor underground para que diera a conocer su obra. El aún cercano seis de febrero se cumplieron dos años de su muerte, y el tiempo vuela como voló su vida, a la que no hace falta añadirle ingredientes para considerarla de película. Reza lo que sepas, Los equilibristas o La canción de la luciérnaga son algunos de sus títulos, que al final, valga la ironía, para ser un maldito voluntario consta de más de una veintena de referencias. Y León tuvo algo de territorio literario amigo para David González. Cuatro escritores leoneses participan en la antología colectiva Un abrazo fuerte. Homenaje al poeta David González. Silvia D. Chica, Carlos Salcedo, Gabriel Oca Fidalgo y Vicente Muñoz Álvarez aportan su visión sobre el poeta asturiano, junto a firmas como las de Nacho Vegas, Kutxi Romero (Marea) y El Drogas (Barricada). Si a ello se suma que la portada es una fotografía de de Alberto García Alix, también nacido en León, puede decirse que el homenaje leonés es el más mayoritario, prueba tanto del carisma de González como del impulso literario que de vez en cuando se produce en León.
David González decía que se había hecho poeta cuando había entrado en la cárcel. Más que verdad a medias era la doble verdad de su vida, porque entró cuando de joven intentó atracar un banco. Lo de a medias, porque igual el poeta sin escribir ya lo llevaba dentro. Y frases de ese calibre tiene unas cuantas, porque su vida no pasó desapercibida por ejemplo para César Tamargo quien da más que unas pinceladas sobre ella en el documental Vocación de perdedor (2018). Nacho Vegas, según documentos sobre la vida de González, lo definía como «crudo y tierno a un tiempo, marcado por experiencias vitales de las que te obligan a vomitar las cosas si no quieres morir ahogado en ellas: su paso por la cárcel, la vida imposible en una ciudad deprimida y el desencanto vital...». Es decir, su vida a base de golpes de mala suerte, el Gijón de capa caída de su juventud en los 80 y esa peripecia vital con el gijonés barrio de Cimadevilla como telón de fondo en donde podrían coincidir los ambientes creativos y emergentes con los más propensos a todo tipo de adicciones.
El libro, en el que colaboran más de setenta autores de todo el país, acaba de publicarse en la editorial zaragozana Pregunta Ediciones, coordinado por Patxi Irurzun y Nacho Tajahuerce, y es un tributo al prolífico poeta de San Andrés de los Tacones (Asturias), uno de los más influyentes de su generación, fallecido en febrero de 2023, a los 59 años.
En él participan, además de los cuatro escritores leoneses citados, amigos personales de David González, diversas personalidades del mundo cultural español, desde los citados Nacho Vegas, Kutxi Romero y Enrique Villareal «El Drogas», a Doris Escarlata, Kike Babas, Fee Reega o Ángel Petisme, a poetas y narradores como Montero Glez., Karmelo Iribarren, Miriam Reyes, Eva Vaz y Gsús Bonilla.
Los antólogos, Nacho Tahajuerce y Patxi Irurzun, que han estado dos años trabajando en este proyecto, dicen al respecto en el prólogo que no querían un libro póstumo, sino un homenaje al poeta David González con los guantes puestos.
Con los guantes puestos
«No queríamos que este fuera un libro póstumo. Surgió como un homenaje a David González cuando todavía tenía los guantes puestos, con la intención de ayudarle, de enviarle ánimos y fuerzas para continuar el combate con la enfermedad, aferrándonos a la idea de que tampoco este sería su último asalto. David siempre había estado ahí, partiéndose la cara, siempre había sido un referente (en su sentido más amplio (...) literario, sus libros, pero también en cuanto a su actitud, la honestidad y la radicalidad con la que se entregó a la poesía). Buena parte de las autoras y autores que participan (...) fueron en algún momento compañeros de camino de David, compartieron con él páginas, recitales, intercambios epistolares, antologías, afinidades electivas, lecturas, barras de bar…; formaron parte del mismo espectro generacional; otros muchos son escritores para quienes el descubrimiento de la obra de David fue un hito», avanzan los editores.