Diario de León

LOS AÑOS DE LOS GRANDES MÚSICOS

Cuando las estrellas hacían brillar a León

Chuck Berry, B.B. King, Bob Dylan, Lenny Kravitz o Leonard Cohen desfilaron por la capital leonesa

B.B. King en la Plaza de Toros.

B.B. King en la Plaza de Toros.ramiro

Verónica Viñas
León

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Chuck Berry se creó una leyenda negra en León. En 1992, era la estrella de un concierto titulado Las leyendas del rock. Del cartel se había caído, días antes, por una enfermedad cardíaca, Jerry Lee Lewis. El primero en saltar al escenario en el viejo estadio de fútbol de la Puentecilla fue Bo Diddley, ante apenas 5.000 espectadores. Actuó con media hora de retraso y a punto estuvo de volverse al camerino tras ser recibido con una lluvia de objetos. Quizá por eso el músico se tomó su venganza. En lugar de tocar rock, como rezaba el título del concierto, se dedicó a interpretar temas de rap y funky. Chuck Berry acabó por cabrear al público tras hacerle esperar tres cuartos de hora. Un crítico escribió entonces: «Berry olvidó hace años el significado del verbo afinar». Fue la única actuación ese año en España de Berry y Diddley. Berry, que inmortalizó con su guitarra el duck walk (paso del pato), salió huyendo de León dieciséis años depués. En 2008 tenía previsto actuar en el monasterio de Carracedo, pero tomó un avión para Chicago tras embolsarse los cerca de 45.000 euros acordados, sin pisar el escenario.

El 15 de julio de 2004, Bob Dylan saltó a la arena de la Plaza de Toros de León. Prohibió a los medios sacar fotografías. Puntual como un reloj, Dylan apareció en el escenario frente al piano, sobre miles de cabezas (unas 8.000) y bajo su clásico sombrero, repartiendo notas. Los focos iluminaron su tez pálida y su delgada figura y acto seguido pulsó los acordes del teclado. Ni un saludo, fiel a su estilo huraño. Los agradecimientos corrieron a cargo de Eva Amaral, que teloneó durante media hora a la leyenda, de plena actualidad con la película sobre su vida A complete unknown.

Por el mismo escenario desfilaron Serrat, Alejandro Sanz y Paco de Lucía. León vivía un verano mágico cuando la leyenda B.B. King pisó el coso taurino. Paradójicamente, el público no abarrotó la plaza para escuchar al indiscutible rey del blues. El músico, que por entonces tenía 78 años, solo convocó a 5.000 personas, 2.000 menos de las que arropaban días antes a David Bisbal, y eso que el divo norteamericano estuvo rodeado por talentos como Doctor John, Raimundo Amador y la voz de Shemekia Copeland, digna sucesora de Aretha Franklin.

B.B. King no era esa clase de músicos endiosados. Seguía tocando, pese a su edad, para mantener a su numerosa prole y por su adicción al juego, pero era un profesional impecable, de los que se dejan la piel en cada concierto. El B.B. King Festival, que así se llamó el recital, no fue muy numeroso, pero sí inolvidable. Raimundo Amador y King, con sus inseparables guitarras Gerundina y Lucille, hicieron vibrar al público con un virtuosismo que, a medida que avanzaba la noche, derivó en un magistral duelo de guitarras. Blues Boy, el nombre con el que se conocía a King en sus inicios, desplegó su mejor repertorio. Un derroche de talento que convirtió aquella noche del 29 de junio en un hito de la historia musical leonesa.

Cohen y Kravitz

El cantante de la voz cavernosa, el inimitable Leonard Cohen, iniciaba en León el 31 de julio de 2009 la gira Live in London, que le devolvía a los escenarios tras un largo parón. El regreso fue forzado, tras la sonada estafa que sufrió el cantante de la mano de su manager. Kelly Lynch, quien durante más de 17 años representó al canadiense, le dejo en la bancarrota al sustraer cinco millones de dólares de la cuenta corriente que el artista tenía reservada para su jubilación. Con el corazón roto y la hucha vacía, el cantante canadiense retomaba su carrera musical. Miles de personas abarrotaron la Plaza de Toros. Resistió casi tres horas sobre el escenario. Y como Cohen era de esa clase de artistas que se desnudaba sobre el escenario, en León compartió con el público sus himnos legendarios y narró cómo una época de sueños desbocados le llevó a aventurarse en el mundo de la religión, en el Prozac y las drogas.

El 16 de junio de 2007 Lenny Kravitz convocó a 7.000 seguidores en el León Arena. Con el público rendido de antemano, se presentó ante el público leonés a los compases de Minister of rock’n roll, con una levita negra, gafas oscuras y un pañuelo violeta. Horas antes había impuesto condiciones leoninas a los fotógrafos y una larga lista de caprichos en el parador de San Marcos.

El 20 de junio de 2006 el estadio de fútbol acogió uno de los conciertos más multitudinarios, el de la colombiana Shakira, que congregó a cerca de 20.000 espectadores. En los años de los grandes conciertos por León desfilaron Maná, La Oreja de Van Gogh, El Canto del Loco, Jarabe de Palo, Julio Iglesias, Juanes o Mónica Naranjo. Ahora los conciertos multitudinarios son los del Monoloco.

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