León, el camino de los caballeros
De Santa Ana y el barrio del Santo Sepulcro a San Marcos y la poderosa Orden de Santiago, el profesor Mateos del Riego descubre en unas jornadas y un libro las singularidades del Camino de Santiago en León

Símbolos en el Camino de Santiago en León: un escudo con un ‘caldero’ lleno de serpientes en el Palacio de los Guzmanes.
Leonés o peregrino. Da igual. Quien acceda a la ciudad por el Camino de Santiago lo hará a través de la sede de una orden de caballería y se irá por el lugar donde se asentó otra. Es una de las singularidades que la Ruta Francesa trazó en León.
Se abre la ciudad en un barrio que fue arrabal y que antes de llamarse Santa Ana lo hizo como el del Santo Sepulcro. Lo presidía, y preside, una iglesia fundada por la reina Urraca con el sí de los vecinos del burgo franco y destinada a cementerio de peregrinos, que fue donado, según consta, en 1122 a la Orden del Santo Sepulcro, luego con el añadido de Santa Ana, parroquia desde el lejano 1204 y después pasó a pertenecer a la Orden de los Caballeros Hospitalarios San Juan de Jerusalén, metidos en las cruzadas que acabó siendo más conocida como la Orden de Malta. De todo ello queda registro a simple vista, pues no sería necesario consultar escritos y legajos, basta con alzar la mirada y ver las cruces griegas patadas que presiden la fachada occidental y la puerta meridional de la iglesia de Santa Ana.
El rastro de la Orden de San Juan de Jerusalén se extiende hasta Palat del Rey, levantado por el rey Raimor II para su hija pequeña, Elvira, a la que dio no sólo un monasterio próximo al palacio real sino que la dotó del poder cual si hombre fuera a través del Infantazgo, una institución del Reino de León que otorgaba un fuerte poder a las mujeres de la familia real no casadas, que las convirtió en señoras de tierras, con mando sobre territorios y personas, con bienes, dinero y patrimonio suficiente para ser dueñas de su vida y, por lo tanto, de su voluntad.
Un pasado muy presente
Un camino de caballeros, de reinas, comerciantes, de cofrades y pícaros. Un pasado que está muy presente en las calles de la ciudad y que ayuda a descubrir a los profanos el profesor José Antonio Mateos del Riego. Lo hará en unas jornadas divulgativas que comienzan el 17 de marzo (de 19 a 20.30 horas, sala Renta 4 en Ordoño II, 35) y se acompañarán luego con rutas concebidas a modo de paseo por León, siguiendo un sendero urbano que desvela las singularidades del Camino de Santiago a su paso por la ciudad. Entre ellas, los relojes solares que trufan las calles de la capital, o las torres que se ocultan entre edificaciones más modernas, o las sedes de cofradías no vinculadas a la Semana Santa, como la cofradía de la Zarza en el barrio de los francos, en el Mercado, intramuros, o la de la Zarza, extramuros, en el barrio que se llamó de San Pedro y San Lorenzo, sombreados por la impactante estampa de la Catedral.
Mateos del Riego ha escrito además un libro de 800 páginas divididas en cinco tomos con 3.500 fotografías que es en realidad una guía práctica y didáctica del Camino de Santiago por León, una especie de documento donde consultar todos los elementos culturales de la Ruta Jacobea, desde Santa Ana, Barahona, la Rúa, San Marcelo, la calle Ancha, San Martín, Berrueta, La Regla, la Serna, los Cubos, San Isidoro y los caballeros y damas de la muy Ilustre, Real e Imperial Cofradía del Milagroso Pendón de San Isidoro... y así hasta llegar a San Marcos, donde se hizo fuerte otra orden, la de los Caballeros de Santiago, y abandonar la ciudad por una de joya de la arquitectura rumbo al Crucero, Trobajo y La Virgen del Camino siguiendo la luz hasta el Campus Stellae, Santiago, el lugar al que conducen todos los caminos que no van a Roma, los caminos de la espiritualidad.

José Antonio Mateos (a la derecha) con su esposa Celia Ropero y José Antonio Díez Pascual.