El diseñador leonés Erik Bruccia revoluciona la pasarela EGO de MBFWMadrid con su tribu espiritual 'Nierika'
Erik Bruccia y 'Nierika' en MBFWMadrid elevan el workwear a un ritual contemporáneo inspirado en la espiritualidad huichol
Tres propuestas de 'Nierika', la colección de Erik Bruccia presentada en la pasarela EGO de MBFWMadrid, donde el workwear y la artesanía construyen una tribu contemporánea de inspiración espiritual
La pasarela EGO de MBFWMadrid se ha convertido en el espacio donde la moda emergente española deja de seguir tendencias para empezar a construir discursos. En ese contexto, el diseñador leonés Erik Bruccia ha presentado 'Nierika', una colección que no se limita a vestir, sino que propone una forma de entender el mundo. Una narrativa estética que conecta el trabajo, la espiritualidad y la tierra desde una mirada contemporánea.
Erik Bruccia (León, 2001) no llega a esta pasarela por casualidad. Criado entre patrones y máquinas de coser bajo la influencia de su abuela modista, comenzó su camino desde la gastronomía antes de lanzarse de forma autodidacta al diseño. Tras un primer desfile independiente en Madrid en 2024, funda su firma EAFTIMOS, donde desarrolla una moda introspectiva y profundamente narrativa. Hoy, se convierte en el primer leonés en desfilar en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid dentro de la plataforma EGO.
Erik Bruccia 'Nierika' en MBFWMadrid: el trabajo como identidad
Vestirse también puede ser una forma de agradecer. La colección parece construirse sobre esta idea, tomando como referencia la espiritualidad huichol y reinterpretándola en clave actual. Bruccia no copia códigos culturales, los traduce en un lenguaje propio donde el trabajo cotidiano se eleva a ritual.
El workwear es el punto de partida, pero aquí se transforma. Abrigos largos, capas superpuestas, prendas utilitarias y tejidos que evocan desgaste dibujan una estética que habla de esfuerzo, de tiempo y de conexión con el entorno. No hay artificio gratuito: cada pieza parece tener una función, una historia previa, una vida más allá de la pasarela.
La influencia de César Manrique se deja sentir en una paleta cromática dominada por verdes, tonos tierra y matices volcánicos. Es una forma de anclar la colección a un paisaje concreto, a una idea de naturaleza que no es decorativa, sino esencial.
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Si algo define 'Nierika', es su apuesta radical por la artesanía, lo hecho a mano es el núcleo de la propuesta.
Desde las botas de cuero artesanales son uno de los elementos más potentes de la colección. Con apariencia robusta y ligeramente envejecida, remiten al trabajo físico y al paso del tiempo.
A esto se suman las joyas chamánicas, piezas que funcionan como símbolos más que como adornos. Collares, amuletos y objetos que introducen una dimensión espiritual explícita, reforzando la idea de que cada look forma parte de un ritual contemporáneo.
El desfile no presenta individualidades, sino una comunidad. Los modelos avanzan como si compartieran un mismo código, una misma forma de habitar el mundo. La colección construye así la idea de una tribu contemporánea que trabaja en el campo, que entiende el esfuerzo como parte de su identidad y que cierra el día con rituales de agradecimiento.
Este enfoque sitúa a Bruccia dentro de una nueva generación de diseñadores españoles que entienden la moda como discurso cultural. No se trata solo de crear prendas, sino de generar significado.