Fin al proceso de dignificación del Monasterio de Sandoval
La Junta ha invertido más de 1,2 M€ en la reparación de bóvedas y paramentos en la sacristía y antesala

Monasterio de Sandoval por dentro. DL
El delegado territorial de la Junta de Castilla y León en León, Eduardo Diego, ha firmado el acta de fin de obra de la intervención realizada en la sacristía y la antesacristía del Monasterio de Santa María de Sandoval, culminando una nueva fase dentro del proceso de recuperación de este enclave histórico. Durante el acto, el delegado subrayó la importancia de este tipo de actuaciones al afirmar que «la conservación del patrimonio no es solo una obligación institucional, sino también una inversión en identidad y futuro para el medio rural».
Esta intervención se enmarca dentro de la estrategia sostenida que la administración autonómica viene desarrollando sobre el monasterio, un inmueble de su propiedad que ha sido objeto de numerosas actuaciones en las últimas décadas. En este sentido, fuentes de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte han destacado que «el Monasterio de Santa María de Sandoval representa un ejemplo claro de cómo una planificación continuada permite recuperar espacios que parecían abocados a la desaparición». La inversión acumulada supera ya los 1,2 millones de euros, reflejando «una apuesta firme, constante y responsable por el patrimonio cultural de Castilla y León».
Los trabajos ahora finalizados han tenido como objetivo principal la consolidación estructural y la restauración de los espacios de la sacristía y antesacristía. Estas actuaciones han sido posibles tras una fase previa de limpieza y tratamiento de los restos de bienes muebles y elementos ornamentales desmontados en la década de 1980. Según los técnicos responsables, «esta fase previa ha sido clave para entender la configuración original de los espacios y actuar con el máximo rigor posible».
Además, en etapas anteriores ya se habían abordado problemas estructurales como las humedades del subsuelo o el deterioro de los pavimentos. Sobre ello, desde la dirección facultativa de la obra se ha señalado que «la eliminación de humedades era imprescindible para garantizar la durabilidad de cualquier intervención posterior». En esta fase final, los trabajos han incluido la retirada de residuos, la fijación de restos arquitectónicos, el sellado de bordes y la aplicación de tratamientos específicos contra sales y microorganismos.

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La intervención también ha actuado sobre los paramentos verticales y las bóvedas de fábrica de ladrillo, reforzando las zonas más deterioradas. En palabras del equipo técnico, «no se trata solo de restaurar, sino de asegurar que el edificio pueda seguir en pie durante generaciones sin perder su autenticidad». Este enfoque ha guiado toda la actuación, basada en criterios de conservación que respetan los valores históricos y constructivos del inmueble.
Uno de los aspectos más destacados ha sido precisamente el respeto a la lectura histórica del edificio. Así, se han conservado las huellas de las distintas fases constructivas del monasterio, evitando reconstrucciones que pudieran alterar su autenticidad. «Cada marca en los muros cuenta una parte de la historia del cenobio, y nuestra labor es preservarla», han indicado los especialistas.
Asimismo, se ha llevado a cabo la recuperación de elementos singulares como un ventanal en la fachada oriental, además de la consolidación de huecos existentes y la restauración de elementos de cerrajería y rejería. Estas actuaciones contribuyen a mejorar tanto la estabilidad del conjunto como su comprensión arquitectónica.
La actuación se suma a otras muchas desarrolladas en el Monasterio de Santa María de Sandoval, en un proceso en el que también participan el Ayuntamiento de Mansilla Mayor y la Asociación Promonumenta. Este modelo de colaboración ha sido valorado positivamente por las instituciones implicadas, que destacan que «la cooperación entre administraciones y sociedad civil es fundamental para garantizar una gestión sostenible del patrimonio».
El monasterio, fundado por la orden del Císter y situado en el entorno de Villaverde de Sandoval, constituye un enclave de gran valor histórico y paisajístico, ubicado en la confluencia de los ríos Porma y Esla. Este emplazamiento responde a los criterios tradicionales de la orden, que buscaban lugares aislados y con recursos naturales.