El hallazgo bajo San Jorge en León que obliga a reescribir la historia de Casa Botines de Gaudí
Casa Botines (León), obra de Antoni Gaudí, esconde bajo la escultura de San Jorge un tubo de plomo con planos, documentos y actas que, según FUNDOS y expertos del museo, plantean dudas sobre cuándo se terminó realmente el edificio

Casa Botines, el edificio leonés de Gaudí donde apareció una cápsula documental bajo San Jorge
Casa Botines no solo es uno de los grandes iconos modernistas de León: es también un edificio que parece haber aprendido de Gaudí el arte de guardar secretos. Según la información histórica difundida por FUNDOS y la conferencia del canal Gaudí sobre los 130 años del inmueble, el hallazgo más revelador apareció durante las obras de restauración de 1950-1951, cuando al retirar la escultura de San Jorge se encontró un tubo de plomo con documentos esenciales para entender la historia del edificio.
FUNDOS explica que en ese tubo aparecieron los planos del edificio firmados por Gaudí, el contrato de propiedad del solar y el acta de conclusión de las obras. La conferencia del canal Gaudí añade un matiz clave: aquel hallazgo funcionaba como una auténtica cápsula del tiempo, colocada bajo la escultura de San Jorge y el dragón, sobre la entrada principal.
Allí quedaron protegidos documentos que hablaban del origen de Casa Botines, de sus propietarios y de una disputa previa por el solar. En palabras literales de la conferencia, en torno a la historia de Casa Botines «hay más preguntas que respuestas». Y ese es, precisamente, el punto que cambia la lectura del edificio: lo que parecía una obra cerrada se revela como una historia abierta.

Detalle de la fachada del Museo Casa Botines Gaudí.
Casa Botines y la duda que altera su cronología
La versión más conocida sitúa la construcción de Casa Botines en 1892, pero la conferencia introduce una duda documental importante. Según el acta conservada, las obras habrían durado diez meses. Sin embargo, otros documentos del archivo citado en la ponencia muestran que en 1893 aún se solicitaban permisos para la alcantarilla, se modificaba la verja exterior y se hablaba de la «casa en construcción».
Esa contradicción obliga a matizar el relato. La estructura pudo estar muy avanzada en 1892 o 1893, pero el edificio no habría empezado a funcionar plenamente hasta 1895 o incluso 1896. La conferencia resume esta incertidumbre con una pregunta directa: «¿Realmente 10 meses?».

Museo Casa Botines Gaudí, ahora gestionado por la Fundación Obra Social de Castilla y León, es uno de los emblemas de la trayectoria del catalán.
Casa Botines, una obra comercial disfrazada de castillo
FUNDOS atribuye el origen de Casa Botines a los empresarios textiles Simón Fernández Fernández y Mariano Andrés Luna, sucesores de Homs i Botinàs. Eusebi Güell, vinculado a ellos por negocios, les recomendó a Gaudí aprovechando su presencia en Astorga, donde dirigía el Palacio Episcopal.
El resultado fue una obra de planta trapezoidal que integró neogótico y modernismo con una inteligencia funcional poco habitual. La planta baja y el semisótano se destinaron a uso comercial, con un gran espacio diáfano sostenido por 28 pilares de hierro colado. Las plantas superiores, en cambio, se reservaron para viviendas. Gaudí no diseñó solo una fachada memorable: diseñó un organismo doble, residencial y mercantil, adaptado al clima leonés con gruesos muros calizos, tejado de pizarra, cornisas voladizas, ventanales neogóticos y grandes soluciones de iluminación interior.

Museo Casa Botines Gaudí, uno de los principales atractivos turísticos que Turisleón promocionará en Fitur con motivo de la celebración del Año Gaudí al cumplirse el centenario del fallecimiento del arquitecto.
La construcción no estuvo exenta de recelos. FUNDOS recoge que Gaudí aplicó técnicas innovadoras, como los cimientos de mampostería hormigonada, que provocaron oposición entre ingenieros. Su respuesta, según la información facilitada, fue tan rotunda como gaudiniana: «Que me envíen estos informes técnicos por escrito y yo los colocaré en unos marcos en el vestíbulo de la casa cuando ésta esté terminada».
Esa frase resume el carácter del proyecto: una obra que dialogaba con el Palacio de los Guzmanes y con el perfil histórico de León, pero que al mismo tiempo introducía soluciones constructivas audaces.

Casa Botines de Gaudí situada en León. Palacio de Gaudí situado en Astorga.
La historia posterior fue intensa. FUNDOS recuerda que el edificio fue adquirido por la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de León en 1931 y que una primera reforma eliminó siete pilares del sótano, reintegrados en 1994. La conferencia precisa además tres grandes etapas de reforma: 1929-1931, 1953-1956 y 1992-1996.
La intervención de los años cincuenta fue especialmente agresiva con la planta baja, mientras que la restauración de los noventa buscó recuperar los valores originales de Gaudí. En 1969, Casa Botines fue declarada Monumento Histórico y la restauración de 1994 recibió el premio Europa Nostra, según FUNDOS.
La conferencia insiste en que Casa Botines no debe leerse solo como arquitectura. También fue tienda, vivienda, sede bancaria, lugar de trabajo y espacio habitado por familias, comerciantes, empleados y profesionales como el doctor Llamazares, cuyo mobiliario conserva el museo.
Por eso el hallazgo del tubo de plomo no es solo una anécdota arqueológica. Es el símbolo perfecto de un edificio que sigue revelando capas. Gaudí lo escondió, nadie lo vio durante décadas y, cuando apareció, obligó a mirar Casa Botines de otra manera: no como una postal detenida, sino como una obra viva, llena de documentos, reformas, silencios y preguntas.