Diario de León

'TRECE BES.O.S., RITOS AMOROSOS Y VIEJOS CINES AÑORADOS'

De un tiempo de cine en león

El VI Festival Internacional de Fotografía de Castilla y León acoge una exposición comisariada por Alfonso Ordóñez con diseño expositivo de Raquel Santamarta con trabajos de trece creadores leoneses

'Amor prohibido', de Julia G. Liébana.

'Amor prohibido', de Julia G. Liébana.J. L.

Pacho Rodríguez
León

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Cada foto es una historia como cada beso es un beso y en esta historia confluyen ambas como forma unificada de crear. Trece beS.O.S. ritos amorosos y viejos cines añorados es el título que expande una idea de Alfonso Ordóñez llevada a cabo por trece fotógrafos leoneses y que es una de las exposiciones de éxito en Palencia en el Festival Internacional de Fotografía de Castilla y León. Para los de León, llena de claves. Y para los de fuera, un muestrario de un tiempo de cine equiparable al del resto de las ciudades de España, cuando los cines eran la mejor forma de viajar en tiempo, espacio, imaginación y conocimiento.

SOS: Thirteen Kisses es Encuentro de pasiones, de Amando Casado; Beso mat-eterno, de Carmen Coque, Yo nací anoche cuando te conoci, de Divina Quinina; El pasado camina a mi lado, de Belén Sánchez-Campos; A cock and bull story, de Juan Luis García; Las simples cosas, de Marc GreenBase; Amor prohibido, de Julia G. Liébana; Beso frente al Abella, de Juan Marigorta; ...Creo en las vueltas que da la vida, de Robés; Tiempos modernos, de Jesús F. Salvadores; Cine, cine, cine, de Esther Santás; The last picture show, de José Ramón Vega, y El beso principal, de Mary Wilson.

Explica Alfonso Ordóñez, comisario de la exposición, con diseño expositivo de Raquel Santamarta, y que se puede ver en el Museo del Agua de Palencia, que «hubo un tiempo en el que las ciudades respiraban a través de la luz intermitente de una pantalla. En un abrir y cerrar de ojos en muchas ciudades aparece una marquesina apagada, letras ausentes, el eco de algún neón que ya no zumba. Donde antes hubo un cine —de esos con terciopelo rojo y acomodadores con linterna— ahora hay una tienda de teléfonos o sucursales bancarias, bingos o gimnasios», relata.

La idea en origen estaba vinculada al desaparecido festival de cine histórico de León, por lo que el mérito de Ordóñez se amplía a través del rescate de un proyecto que por los diferentes avatares podría haber caído en el olvido. Otro mérito a resaltar es el haber propiciado que el talento de estos leoneses sea disfrutado fuera de las fronteras provinciales.

De esta manera, trece fotógrafos constatan que la ciudad sigue deseando historias desde aquel tiempo en el que un buen puñado de cines proyectaban todo tipo de películas para un público deseoso de evasión. Y dibujan una mirada que recrea con libertad El beso frente al Ayuntamiento, la imagen icónica de Robert Doisneau, esta vez frente a los vestigios de aquellos coliseos que iluminaron cinematográficamente el espacio urbano.

Cualquier leonés que vea estas fotos y sus ubicaciones (y que tenga cierta edad, claro) verá además removerse los recuerdos de tiempos jóvenes en los que el ocio distaba mucho del mando a distancia actual directamente conectado al sofá...

El homenaje universal es a Doisneau. Total. Pero también al cine. Y a la ciudad de cada uno. Incluso a la memoria de las ciudades. «Doisneau capturó una imagen en 1950 con el trasfondo de un París liberado que empezaba a recuperarse, un tiempo que sugiere conexiones y paralelismos con la actualidad postpandémica y de guerra que vivimos. Las ciudades cambian la historia que cuentan sobre sí mismas. Las nuestras ahora están dispuestas para otros besos que aún no han sido capturados», señala Alfonso Ordóñez. Todo se andará y se besará.

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