Diario de León

De Australia a León para cumplir el sueño de una madre

Sus hijos llevan 14 años esperando para reunir a toda la familia y completar el Camino que ella nunca pudo

Dos de sus hijos y dos nietos posan en la Catedral de León tras su llegada.

Dos de sus hijos y dos nietos posan en la Catedral de León tras su llegada.virginia morán

Ismael García
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León

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La palabra emoción, para ciertos momentos, se queda corta. Y este es uno de ellos. Lisa, la madre y abuela de los allí presentes, estaría orgullosa, como dicen sus hijos y nietos. Una madre que no solo dejó un legado, sino una misión que, porfin, han podido cumplir. 17.778 kilómetros separan Sidney de León. Un viaje que Olga, Noemí , Daniel y nietos están finalizando tras 14 años de promesa. Una promesa que le realizaron a su madre justo antes de que falleciera y que, a pesar de haber tardado en realizarlo, lo están consiguiendo hacer todos unidos. Tanto es así que, la madre, sigue presente, no solo en los corazones de su familia, sino en las cenizas que también están recorriendo el Camino de Santiago, su sueño.

Hay promesas que el tiempo no consigue borrar. Esta comenzó hace más de 14 años, cuando una madre soñaba con hacer el Camino de Santiago junto a sus hijos. La enfermedad se cruzó en sus planes y aquel viaje nunca pudo hacerse. Pero sus hijos no olvidaron su deseo. Ahora, muchos años después, han regresado a España para cumplir aquella promesa. Lo hacen de una manera especialmente emotiva: con las cenizas de su madre en una mochila que recorre con ellos el Camino de Santiago. «Cuando se estaba muriendo, que ella ya sabía que se moría, le dijo: «Tus cenizas harán el Camino de Santiago»», recuerda su familia. Aquella promesa se hizo en vida y se convirtió, desde entonces, en una tarea pendiente.

Uno de sus hijos fue quien más escuchó aquella petición. «Mamá, yo hago contigo el Camino», le dijo. Ella no pudo hacerlo en vida, pero sus hijos decidieron que lo harían por ella. La familia comenzó a preparar el viaje y, con el paso de los años, el proyecto fue tomando forma. Primero pensaron en comenzar en León, como ella había querido. Después, animados por el entrenamiento y por el deseo de cumplir la promesa, decidieron afrontar el Camino desde el principio.

No todos han podido comenzar juntos. La distancia entre Australia y España, el trabajo y las obligaciones familiares han hecho imposible que toda la familia coincidiera desde el primer día. Por eso, el reencuentro se produce poco a poco, etapa a etapa. Los primeros en ponerse en marcha fueron una de las hijas y dos nietos. Después se incorporó otro de los hijos. En León se reúnen más familiares y, posteriormente, en Sarria se incorporará el resto. «A Santiago llegan todos, pero por el camino se van uniendo», explican.

Es un Camino compartido incluso por quienes no pueden recorrerlo entero. Primos, tíos, parejas y amigos se van organizando para acompañarles durante diferentes etapas. Algunos incluso viajaron desde Francia para caminar con ellos los primeros kilómetros. Pero hay alguien que no se separa de la ruta desde el principio: la madre. Sus cenizas viajan en la mochila de uno de sus hijos. La intención es que esa mochila complete el recorrido y que ella, de alguna manera, esté presente en cada etapa. La familia incluso ha preparado la documentación necesaria para que pueda quedar constancia de su paso por el Camino. «Incluso le han dado un certificado, como si ella estuviera presente en el Camino», cuentan emocionados.

La llegada a León tiene además un significado especial. La familia ha querido reunirse allí y hacerlo coincidir con unas fechas muy señaladas. El cumpleaños de la madre es precisamente estos días. «Hoy tendría ella 76», explica una de sus familiares. Apenas dos días antes se cumplía también el aniversario de su fallecimiento. Por eso, León no es únicamente una parada más. Es el lugar desde el que ella había imaginado comenzar aquel viaje.

La familia se reunió en la puerta de la Catedral y desde allí observaron la Catedral de León, ese monumento que tanto le gustaba a su madre. «Hemos hecho lo que ella quiso hacer y no pudo hacer», expresaban con emotividad. Por eso, cuando les preguntan qué creen que diría su madre si pudiera verles ahora, la respuesta sale casi sin pensarlo: «Estaría muy orgullosa de nosotros».

Y esa es la verdadera meta de este Camino. No solo llegar a Santiago, sino conseguir que, después de 14 años, una madre que nunca pudo recorrerlo pueda hacerlo finalmente junto a sus hijos, sus nietos y toda una familia que se reúne kilómetro a kilómetro.

"Nuestra madre estaría orgullosa de nosotros por el camino que hemos hecho en familia"

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