Diario de León

EL GRAN CONSEGUIDOR

Pío Gullón: mucho más que un ilustre astorgano

Fue una de las figuras políticas más destacadas de la Restauración y, al mismo tiempo, un gran trabajador por su ciudad natal. El Ayuntamiento presidido por José Luis Nieto le homenajea el próximo sábado

Pío Gullón e Iglesias, ministro de Estado en 1897, en una imagen de Fernando Debas.

Pío Gullón e Iglesias, ministro de Estado en 1897, en una imagen de Fernando Debas.dl

Pacho Rodríguez
León

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Hay vidas que no caben en una, y el resto son las demás. Suelen ser gente de antes, que si no hubiera otra gente de ahora que las mira y admira todo sería el olvido que será. Pero puestos en marcha, José Luis Nieto, alcalde de Astorga, y Arsenio García Fuertes, catedrático en Madrid y astorgano siempre, con la concejalía de Cultura y Tomás Valle al frente, hilaron una idea que pone a Pío Gullón en el presente desde su pasado intelectual, cultural, periodístico y político, en conexión a día de hoy con los cien años de la muerte de Gaudí como entre otras cosas uno de los artífices del Palacio Episcopal de Astorga. Y Amancio González, escultor de cabecera de León, se encarga de revivir en bronce a tan insigne vecino de la ciudad bimilenaria. El sábado se le rendirá homenaje.

Así, cuenta Arsenio García que «Pío Gullón Iglesias (Astorga, 1835-Madrid, 1916) fue una de las figuras políticas más destacadas de la España liberal de la Restauración y, al mismo tiempo, uno de los astorganos que con mayor eficacia puso su influencia y sus responsabilidades públicas al servicio de su ciudad natal. Periodista, Alto Funcionario, Hombre de Leyes, Parlamentario y Diplomático, desarrolló una larga carrera política que le llevó a ocupar algunos de los más altos cargos de la Administración y del Estado».

El periodismo era la pasión de Pío Gullón. Y de hecho en uno de sus ministerios se elabora la primera Ley de Libertad de Prensa, que elimina la censura previa y articula los requisitos legales y económicos para el desarrollo de empresas periodísticas. Que era docto en la materia tanto en lo político como lo periodístico lo corrobora el hecho de que dicha ley como ministro de Gobernación es la que se mantiene décadas hasta el fatídico 1936.

De esta manera, García Fuertes, que es un erudito al más alto nivel incluyendo el valor sentimental hacia su ciudad, elabora toda una biografía pública de un personaje que trascendió a su tiempo y que a día de hoy cuenta con hitos que son actuales como es la vigencia del Palacio Episcopal, del que fue artífice de que el proyecto se aceptara y se consiguiera una vital primera subvención. De igual manera es célebre su logro consiguiendo que el ferrocarril pasara por Astorga. Prosigue el profesor García Fuertes, doctor en Historia que «su trayectoria económica comenzó con la Presidencia del Banco Hipotecario de España, que desempeñó entre 1877 y 1892. Desde esta posición alcanzó un notable conocimiento de la Administración y de las instituciones financieras, antes de ser nombrado, en 1883, Ministro de la Gobernación en un Gobierno presidido por Mateo Sagasta. Durante su mandato impulsó y se aprobó la Ley de Policía e Imprenta del 20 de julio de 1883 (Ley Gullón de Prensa), una importante disposición en el proceso de consolidación de las libertades de prensa dentro del régimen liberal. Su capacidad administrativa y su prestigio político explican la confianza que el Presidente del Partido Liberal español, Mateo Sagasta depositó reiteradamente en él. Una de sus mayores preocupaciones fue el progreso material de Astorga y su comarca. Entre sus actuaciones más relevantes destacó la consecución del ferrocarril del Oeste, la línea Plasencia-Astorga, cuyo proyecto y tramitación impulsó decisivamente desde 1886 y que quedó culminada con su inauguración en 1896. La llegada de esta línea convirtió a Astorga en un importante nudo ferroviario y reforzó su posición estratégica como enlace ferroviario entre Galicia, Asturias, Castilla, Madrid y Extremadura. En esta empresa Pío Gullón puso al servicio de los intereses de la ciudad su posición política y sus relaciones en las altas esferas de la Administración. También fue decisiva su intervención en la reconstrucción del Palacio Episcopal de Astorga después del incendio del antiguo palacio en diciembre de 1886. El proyecto fue confiado a Antonio Gaudí. Pío Gullón, entonces Presidente del Banco de España y Diputado en Cortes por Astorga, intervino ante el Gobierno, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y la Regencia de María Cristina de Habsburgo para facilitar la aprobación del proyecto y, especialmente, la obtención de financiación estatal. La actuación conjunta del Obispo Juan Bautista Grau, impulsor de la reconstrucción, de Gaudí como arquitecto y de Pío Gullón como mediador político y administrativo en Madrid, hicieron posible que Astorga contase con uno de los edificios más singulares de la arquitectura española contemporánea». Y así queda el reflejo de su importante labor.

Más logros públicos reflejan una carrera igual de sobresaliente. Presidió la institución entre 1892 y 1895 y volvió a ocupar su máxima responsabilidad entre 1901 y 1902. Entre ambos periodos desarrolló una intensa actividad política y diplomática. Fue ministro de Estado en tres ocasiones: de octubre de 1897 a mayo de 1898, durante la crisis que desembocaría en la guerra hispano-estadounidense; nuevamente en 1905; y por tercera vez en 1906.

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