Diario de León

La iglesia de un pueblo de Babia que se construyó con dinero enviado desde Perú

Un capitán nacido en Candemuela dejó su nombre en dos escudos de un templo barroco cuya construcción comenzó en 1725

La iglesia de Candemuela se construyó con dinero enviado desde Perú por el capitán Francisco García Álvarez.

La iglesia de Candemuela se construyó con dinero enviado desde Perú por el capitán Francisco García Álvarez.Ayuntamiento de San Emiliano

Patricia de la Torre
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La iglesia de Santiago de Candemuela se levantó con dinero enviado desde Perú. Su benefactor fue el capitán Francisco García Álvarez, nacido en este pueblo de Babia, que hizo fortuna al otro lado del Atlántico y costeó el templo de su lugar de origen. El recuerdo de aquella aportación permanece en el escudo del retablo de la capilla mayor.

Candemuela pertenece al municipio de San Emiliano y se encuentra junto a la LE-481, a cerca de un kilómetro de la localidad que da nombre al ayuntamiento. La iglesia forma parte del patrimonio de Cuatro Valles, en una comarca con otros templos destacados, como la iglesia de Torre de Babia. En este caso, la historia del edificio reúne un envío de dinero desde América, un contrato de obra y el trabajo de canteros asturianos.

Dos escudos para recordar al capitán

El retablo mayor conserva las armas del benefactor y una inscripción que atribuye al capitán el pago de la iglesia desde sus cimientos. Un segundo escudo, con las mismas armas labradas en piedra, se encuentra en el muro de la escalera de la torre. El nombre de García Álvarez quedó así vinculado tanto al espacio del altar como al acceso al campanario.

La obra comenzó en 1725 bajo la dirección del maestro arquitecto José Cano, que compartió los trabajos con Miguel de la Fuente Velasco. El contrato ascendía a 44.900 reales. La descripción patrimonial difundida por el Ayuntamiento, procedente de la guía cultural de Cuatro Valles, recoge estos nombres y el importe de una intervención que dotó a Candemuela de su iglesia barroca.

En la labra de la piedra participaron cuadrillas de canteros asturianos. El edificio combina muros de mampostería con sillares en los puntos que requieren una ejecución más precisa, como la portada, el campanario, las esquinas y los refuerzos de las ventanas. La elección de materiales puede seguirse al recorrer el exterior y comparar los paños del muro con sus remates.

La portada se organiza dentro de un rectángulo vertical, con pilastras lisas a los lados y una cornisa recta. Sobre ella aparece un frontón de líneas curvas, con dos ramales de arco que terminan en volutas. En la parte superior se dispone un adorno circular y convexo. La puerta, abierta mediante un arco de medio punto, concentra buena parte del trabajo de cantería de la fachada.

Una iglesia barroca con tres retablos

El interior tiene planta de cruz latina y una sola nave de dos tramos. La torre cuadrada se adosa a los pies del templo, con una capilla en su base y cuatro cuerpos de distinta altura. En la parte superior, cada uno de sus muros abre dos huecos para las campanas. La escalera de acceso se sitúa en el lado sur.

La nave, los brazos del crucero y el presbiterio se cubren con bóvedas de cañón. Un arco transversal divide la cubierta de la nave en dos tramos. En el centro del crucero aparece una cúpula rebajada que queda recogida en el interior, sin sobresalir como un volumen independiente por encima de la cubierta exterior.

Los tres retablos barrocos completan el conjunto. Los laterales están dedicados a Nuestra Señora del Rosario y Santa Catalina; el principal conserva el escudo del capitán. El frontal del altar mayor incorpora un relieve de la Adoración de los Reyes Magos, otro de los detalles destacados en la descripción municipal del templo.

La cercana parroquia de Torrebarrio permite reconocer semejanzas en la planta, las cubiertas y los soportes. La guía de Cuatro Valles plantea una posible relación entre sus proyectos, aunque deja abiertas dos explicaciones, un mismo arquitecto o el uso de una iglesia como modelo para la otra. Torrebarrio presenta mayores dimensiones y una espadaña en lugar de torre.

Para conocer el interior conviene organizar la visita con antelación. El Ayuntamiento indica que la iglesia permanece cerrada fuera del horario de culto. Desde Candemuela también se puede continuar hacia La Majúa, situada a unos tres kilómetros, o Villargusán, a unos dos. En el propio pueblo quedan casonas y construcciones tradicionales que permiten completar el paseo.

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