Diario de León

Lo que han unido los libros a León que no lo separe la despoblación

Los pueblos encuentran en la literatura refugio y encuentro. Alrededor de 85 clubes de lectura se distribuyen por la provincia

En Boñar, por ejemplo, se realizó una reunión con el escritor Julio Llamazares en un paisaje de cuento.

En Boñar, por ejemplo, se realizó una reunión con el escritor Julio Llamazares en un paisaje de cuento.dl

Ismael García
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Hay pueblos de León en los que una reunión alrededor de un libro puede congregar a más de la mitad de sus habitantes. Lugares donde alguien recorre varios kilómetros para entregar un lote de lecturas a una persona mayor que no puede desplazarse, donde antes de cada encuentro hay que madrugar para encender una estufa y donde una conversación literaria puede terminar con una merienda compartida, unas panderetas y una iglesia llena de lectores. Así son los clubes de lectura rurales leoneses. En la actualidad, alrededor de 85 clubes de lectura se distribuyen por la provincia de León fuera de la capital.

Una realidad cultural que, lejos de limitarse a comentar libros, ha encontrado en la literatura una herramienta para mantener vivos los vínculos sociales en los pequeños municipios de la provincia de León. «En los clubes de lectura rurales, sobre todo en los pueblos pequeños, también trabajamos el tejido social», explica Cristina Flantains, escritora y una de las personas que más activamente promueve el crecimiento y la preservación de estas agrupaciones en la provincia. Una diferencia que, a su juicio, marca buena parte de la identidad de estos colectivos frente a los clubes de lectura urbanos.

Reunión de Marta del Riego en la Iglesia de Castro del Condado

Reunión de Marta del Riego en la Iglesia de Castro del CondadoDL

Porque en el medio rural leer juntos significa también encontrarse, acompañarse y generar actividad en lugares donde las oportunidades de relación social no siempre abundan. En un pueblo de 26 habitantes, 15 personas alrededor de un libro. Ese es el objetivo principal al que quieren aspirar estos clubes de lectura. Castro del Condado, Barrillos, Sahagún, Villaturiel, Oseja de Sajambre, Boñar, Mansilla, La Vecilla, Villanofar, Calzadilla de los hermanillos, Filiel, Hospital de Orbigo,Los Oteros-La Vega y Villaquejida son solo unos pocos municipios leoneses de los muchos que cuentan con club de lectura.

Una organización diferente

La organización se adapta a las circunstancias de cada grupo y a las características de las lecturas. Si el libro es corto, pueden reunirse una vez al mes; si tiene mayor extensión, los encuentros pueden espaciarse hasta dos meses. En ocasiones, además, organizan dos reuniones: una para presentar la lectura y otra posterior para comentar la obra. Y hay algo que diferencia especialmente a estos clubes: la puerta permanece abierta.

«Nosotras no cerramos la puerta de ninguna manera a ningún usuario», explica Flantains. No existen listas de espera ni un número máximo de participantes. Tampoco es imprescindible haber terminado el libro para acudir a una reunión. Lo importante es participar, compartir y formar parte del grupo.

La literatura: casa a casa

La labor de quienes gestionan estos clubes comienza mucho antes de sentarse a comentar una novela. En ocasiones, incluso implica subirse al coche y recorrer el pueblo para entregar personalmente los libros. «Cuando me llegan los libros, me monto en el coche y los reparto yo, porque hay gente mayor que no puede venir a por ellos», cuenta Cristina Flantains.

También existe un trabajo colectivo que muchas veces permanece invisible. Durante los meses de invierno, alguien tiene que acudir con antelación para encender la estufa y calentar el local. Otras personas colaboran en la recepción y distribución de los libros o en la preparación de los encuentros. Son tareas que se reparten entre los integrantes y que permiten que la actividad continúe.

Buena parte de estos clubes mantiene una relación estrecha con el sistema público de bibliotecas y con los bibliobuses, un servicio esencial para acercar los libros a las localidades más pequeñas. Según explica Cristina, existen dos modelos principales: los clubes vinculados directamente a una biblioteca pública y aquellos que se articulan en torno a los bibliobuses.

Red que conecta pueblos

La actividad de los clubes rurales tampoco termina en las reuniones que cada uno organiza en su localidad. Con el tiempo, sus integrantes han ido creando una red de colaboración que permite compartir experiencias y organizar encuentros entre municipios. La dinámica es sencilla: un club propone una lectura, invita a otros grupos cercanos y todos leen el mismo libro para reunirse posteriormente y comentarlo.

Sahagún reunió a decenas de clubes de lectura

Sahagún reunió a decenas de clubes de lecturaDL

Cristina Flaintains recuerda una de estas experiencias en Lillo. Allí se convocó a integrantes de clubes de localidades como Castro, Barrillos y Sabero. Todos compartieron la misma lectura y acudieron al encuentro, que reunió a alrededor de 30 personas. La reunión se celebró en el Torreón de Lillo, un espacio que permitió disfrutar de una merienda conjunta mientras intercambiaban impresiones sobre el libro.

Entre las experiencias que mejor reflejan la capacidad de convocatoria de estos colectivos hay encuentros que difícilmente se olvidan. Flantains recuerda especialmente la visita de la escritora Marta del Riego a Castro del Condado. La noticia empezó a circular de un club a otro y la asistencia superó todas las previsiones. El espacio habitual se quedó pequeño y tuvieron que abrir la iglesia para poder acoger a todos los asistentes. «Tuvimos que abrir la iglesia porque no teníamos un sitio donde encontrarnos. Y la llenamos», recuerda.

Después, la jornada continuó en el teleclub, donde compartieron unas cervezas y la conversación acabó acompañada de panderetas. Una experiencia que sorprendió incluso a la propia escritora, que reconoció que había participado en muchos encuentros literarios, pero nunca se había imaginado llenando una iglesia.

También en Boñar se han organizado encuentros literarios en escenarios poco habituales. Hace unos meses hubo una reunión de un club de lectura con el escritor Julio Llamazares en uno de los miradores del pantano, un entorno paisajístico que convirtió la conversación sobre literatura en una experiencia diferente.

Reuniones anuales

Con todo este boom de la lectura rural, durante estos últimos años se han ido realizando reuniones entre decenas de clubes de lectura de la provincia en donde ponen en común ideas y hacen una especie de hermanamiento en torno a la lectura. El encuentro celebrado en Sahagún, una jornada concebida para reunir a lectores de distintos municipios y dar protagonismo a los propios colectivos rurales, fue el último ejemplo de ello.

En la provincia de León, los clubes de lectura rurales representan una manera distinta de acercarse a la cultura. No necesitan grandes instalaciones ni presupuestos elevados para organizar actividades que movilizan a sus vecinos. A veces basta con una sala, una estufa encendida, un lote de libros y un grupo de personas dispuestas a compartir unas horas. También es una forma de reivindicar la vida en los pueblos desde una perspectiva diferente. No se busca la expresión de «España vaciada» porque consideran que invisibiliza a quienes continúan viviendo y desarrollando su actividad en el medio rural.

Esta reflexión apunta a una realidad que estos clubes conocen bien: detrás de cada actividad hay personas que organizan, colaboran, se desplazan y mantienen vivos los espacios de encuentro. En muchos casos, además, la mayoría de sus integrantes son mujeres, acompañadas también por algunos hombres que participan activamente en las reuniones y en las iniciativas compartidas. Son ellas quienes sostienen una red cultural que no se mide únicamente por el número de libros leídos o de reuniones celebradas, sino por las relaciones que consigue generar. Porque en estos pequeños municipios un club de lectura puede ser mucho más que un lugar donde hablar de literatura. Puede convertirse en el motivo para salir de casa, en una ayuda para quien tiene dificultades para desplazarse o en una actividad que reúne a varias generaciones de distintos pueblos.

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