José Antonio Marina pronuncia esta tarde una conferencia en Caja España
«El objetivo de la inteligencia es lograr la felicidad»

El filósofo e investigador toledano José Antonio Marina
Con La inteligencia ética, nombre de la conferencia que tiene lugar hoy en el Centro Cultural de Caja España, a las 20.00 horas, el profesor y escritor José Antonio Marina se propone arrojar luz sobre los diferentes conceptos que tenemos del término «inteligencia» y hacernos ver la que -debería ser- la auténtica finalidad de esta herramienta desarrollada específicamente por la especie humana. Tras desarrollar múltiples trabajos e investigaciones sobre psicología, ética y lingüística, el profesor José Antonio Marina desplegará hoy ante el público presente algunos rasgos de una teoría que a muchos, sin duda, sorprenderá. A su juicio, la gran creación de la inteligencia, el auténtico poder de esta capacidad exclusiva del hombre es «la resolución de los problemas cotidianos y hacer posible, además, la dignidad en la convivencia». Según Marina, una corriente de pensamiento, brillante pero ficticia, desplazó hace siglos el verdadero objetivo de la inteligencia (que, según este investigador toledano se concreta en el alcance de una felicidad responsable y digna) y lo dirigió hacia la ciencia y la manipulación del entorno. «De esta forma -explica José Antonio Marina-, hemos llegado a la insensata conclusión de que se requiere una mayor inteligencia para resolver complicadas ecuaciones que para organizar una familia feliz». Este aserto, para él, no es otra cosa que «una estupidez». Por eso, Marina se ha propuesto ahora «reedificar» el concepto de felicidad y «colocarla como gran objetivo de la inteligencia». Esta batalla la concibe el profesor y filósofo en un doble frente: concretar lo que es una «felicidad personal», que alude a lo antes explicado, la resolución de los problemas que plantea «el ennoblecimiento de la convivencia», pero también a una «felicidad política»; ya que, según él, la idea de ética que tienen nuestros políticos es «muy pobre». Este concepto incluye, sugiere, «un conjunto de normas, deberes y soluciones inteligentes capaces de solventar los problemas públicos». José Antonio Marina se referirá también a la idea, ampliamente extendida, de que «un hombre bueno es un hombre medio tonto». «Desde el rigor», el autor de obras como Ética para náufragos o El laberinto sentimental refuta «esta idea falsa» ya que sostiene que la culminación de la inteligencia «es la bondad». Y su auténtico poder, vuelve a repetir, «es saber resolver los problemas fundamentales y cotidianos», esos que, verdaderamente, nos hacen ser felices o desdichados. Marina también hablará de «la glorificación de la estupidez», de los «falsos prestigios» y de las conductas propias de los «listillos» que se propone desde los centros de poder y los medios de masas. Para estos comportamientos tiene una definición precisa: suponen la «glorificación de la estupidez» y constituyen una auténtica «claudicación de la inteligencia». En el caso de que se adueñen de nosotros, advierte, «pueden ocasionarnos problemas dolorosos», además de un «empobrecimiento general de la sociedad». Muy relacionado con este empobrecimiento está la que él considera una omnipresente incomunicación actual, incomunicación que agudiza problemas relacionados con «el terrorismo, la violencia o la inmigración». «España contó con un momento de gran inteligencia, los años de la transición», dice, pero en la actualidad, «no se saben resolver problemas». «Para ello es necesario argumentar y escuchar, y si fuera el caso, dar la razón al contrario».