Un museo de París exhibe joyas y otros objetos de la Corona española
La presencia de joyas de la Corona española es la excusa ideal para descubrir el Museo de la Vida Romántica, uno de los más coquetos y desconocidos de París. Situado en el número dieciséis de la calle Chaptal, a dos pasos de Pigalle, ocupa desde 1987 un pabellón de estilo italiano, rodeado por árboles centenarios, rosales y lilas, frecuentado en su día por Delacroix, George Sand y Chopin, Liszt, Rossini, Tourgueniev o Dickens. Hasta el 15 de junio alberga una exposición titulada Los Froment-Meurice, orfebres románticos parisienses que reúne un centenar de obras diseñadas por esa firma de joyería, encarnación de la invención y el esplendor del arte decorativo francés en el siglo XIX. Sus creaciones causaron la admiración de Gautier, Balzac, George Sand o Victor Hugo, que dedicó una obra a Froment-Meurice en el libro I de sus Contemplaciones. Entre las piezas de platería civil, orfebrería litúrgica y joyería expuestas, figuran una veintena de obras pertenecientes al Palacio Real de Madrid, antiguo patrimonio de la Corona española. Destaca un servicio de mesa, con 32 piezas, encargo del Duque de Medinaceli, Luis Fernández de Córdoba y Ponce de León. También se exhiben dos fustas, regalo de bodas del duque de Montpensier a Isabel II y a Francisco de Asís, una jarra con su fuente para el bautizo de la futura reina María de las Mercedes, un colgante comprado por Alfonso XII y un trofeo hípico del Palacio Real, una pieza única. «Yo no puedo comprender Gaudí sin todas estas influencias», ha subrayado Fernando Martín, conservador del Patrimonio Nacional, a propósito de estas piezas aquí mostradas.