INTERFERENCIAS
Eran dos
Y SE MURIERON. La noticia abrió los informativos de ayer y lo encontrarán ampliamente reseñado en estas mismas páginas. Eran las siamesas Ladan y Laleh, 29 años, unidas por cabeza y tronco, que decidieron asumir el riesgo de una carísima operación cuyas dudas nadie ocultaba. Las televisiones, y todos los medios en general, se ocuparon del asunto con (quizá excesiva) profusión porque tenía como novedoso confirmar un importante paso en la progresión de la ciencia. Había algunos precedentes, pero en edades muy inferiores. De ahí la expectación que a punto estuvo de girar la compleja intervención quirúrgica a un circo mediático. No hace mucho, ambas ofrecieron una multitudinaria rueda de prensa con sus sensaciones. Las imágenes recorrieron el mundo junto a las cifras del evento: un macroequipo médico gratuito, un prestigioso hospital con su infraestructura al servicio de la causa y aparatos cuyo coste de uso fue de 250.000 euros. Natural que la tele lo recogiera, puede que en un tono que superaba a la intimidad en cuestión tan personal como visitar un quirófano. Quizá su finalidad era transmitir a la audiencia, esperanza en la ciencia médica. El desenlace previsto era otro, pero al menos nadie tuvo la brillante idea de dar la operación en directo, que tal como anda el patio... el lunes retrasó diez minutos la entrada de Tres son multitud para cerrar Aquí hay tomate y atiborrarnos de spots.