| Reportaje | Luthiers leoneses |
El fabricante de panderetas La compañía Carlos Borsani llega hoy a La Robla con una sátira sobre la TV

Tres miembros de la compañía de teatro Carlos Borsani y el Gad
Desde la Montaña hasta el Páramo pasando por el Bierzo y Maragatos, la pandereta ha venido siendo, tradicionalmente, el instrumento musical básico del mundo rural leonés. Aerófonos como la dulzaina, la chifla o la gaita de fole se circunscribían a comarcas y zonas concretas, pero no hay aldea del viejo reino en la que no persista aún el recuerdo de alguna panderetera de excepción o de los rítmicos sones de este instrumento acompañando las más señaladas festividades. Es, además, un instrumento femenino por antonomasia, y barato, con lo cual era muy útil para amenizar fiestas y bailes en momentos de estrechez económica, como aquellos en los que se desarrolló la vida de nuestros abuelos. Un grupo de mujeres cogían las panderetas y ya estaba hecho el baile; tanto en las fiestas de la localidad como en bodas y en muchos otros eventos. Aunque se extiende por todo nuestro territorio, las montañesas en especial contaban (y cuentan) con fama acreditada en su manejo. En la actualidad, el único luthier que construye de manera constante panderetas es Carlos Carballo Blanco, de La Bañeza. Aunque oriundo del pueblo de Esgos, en Orense, lleva en la ciudad riberana más de cincuenta años, desde que tenía tan sólo seis. A los veinte, y fascinado por la apariencia y el sonido de este humilde instrumento, elaboró su primera pandereta, y desde entonces no ha cesado en esta labor. Trabaja en su taller bañezano del barrio del Polvorín durante todos los días y vende sus producciones en los mercados y rastros de León (los domingos) y La Bañeza (los sábados). Carlos nos comenta que nadie le enseñó, y que, como ocurría antes con la gente del campo, comenzó a fijarse en modelos y a hacerlas instintivamente hasta que empezaron a salirle bien. Emplea «buen pino del país, y a veces algo de nogal», como dice, para su construcción, y piel de cordero y cabrito, que seca, prepara y curte él mismo. Además, cose a mano el pellejo al aro de madera. «Todo es totalmente artesanal», remarca; ya que ha llegado a inventar hasta un aparato para hacer sonajas en serie. Tarda aproximadamente tres horas en hacer una pandereta pequeña, aunque le han llegado a pedir instrumentos de 33 y hasta de 48 centímetros. Fabrica pandereta gallega y leonesa. Ésta última se diferencia en el tamaño (suele ser más grande) y en la disposición de las sonajas, siempre juntas en la misma banda. Carlos Carballo se lamenta de la escasa demanda de pandereta que existe actualmente, aunque reconoce un cierto repunte con el auge de la música folk y los grupos celtas. «Hay épocas buenas y malas» nos dice este hombre de ademanes pausados y pocas palabras, también fabricante de cuchillos y otros últiles de madera, como las cerandas, y que prefiere la tranquilidad de su pequeño taller a cualquier otra diversión. «La gente no se da cuenta de la cantidad de tiempo que se emplea en elaborar las panderetas», afirma. Y es que, como dice Carlos, «esto tiene que gustar mucho, hay que tener mucha afición». Afición como la suya y como la de nuestros mayores, quienes cantaban aquello de: Esti pandeiru que toco/ yía de pelleyu d'ugüecha/ ayere berraba nel monte/ güey toca que retumbietsa. La compañía de teatro madrileña Carlos Borsani y el Glad presenta hoy en la Casa de Cultura de La Robla una divertida sátira sobre los espectadores televisivos. Bajo el título Tribulaciones de una familia tipo frente al televisor se presenta a una «familia tipo» a la que llegan el mismo día una hija adoptiva y un mismo televisor. La obra, que se llevará a cabo a las 20.30 horas, ha sido representada hasta el momento en más de 190 localidades. En la casa, con la familia pegada a la «caja tonta» y en constante lucha por el mando, se suceden de manera rápida las humorísticas escenas, por las que pasan los Expedientes X , Quién Sabe Dónde , Lo que necesitas es amor , la madre llevando a los hijos a participar en polémica a favor y en contra de la tele, además de numerosos números musicales tomados de Marisol, Karina, Ana Belén, Rosana y el Consorcio. Posiblemente en el humor radica el éxito teatral que tiene esta comedia en sus representaciones, en la paradoja de hacer reír al público desde el principio hasta el final, para dar paso luego al reconocimiento del espíritu crítico que oculta bajo su divertida superficie. La dirección de Carlos Borsani desarrola un ritmo trepidante las humorísticas escenas, en las que cuatro actores y una actriz, Carlos Borsani, Tizi Cifredo, Nicolay Kolev, Diana Ruiz de Pedro y Ramón Sanz interpretan los múltiples personajes del guión de Carlos y Joe Borsani y Tizi Cifedro, enmarcados por la música pop de Joe Borsani y las luces y el sonido de Félix del Pozo. Esta divertida sátira sobre los telespectadores televisivos representados por una «familia tipo» a 1397124194