INTERFERENCIAS
Líder
LO PRIMERO que hace cualquier alto directivo de una televisión cuando por la mañana desembarca en su despacho, es consultar los resultados de Sofres. Mandan los audímetros. Si las cifras responden a lo esperado, se tranquilizará el día. Si ocurre lo contrario, les entra la depre. La cosa cambia según sea pública o privada. Las públicas deben salvar la cara y procurar que las cuentas cuadren para satisfacción de los políticos. En las privadas, el matiz cambia. Deben rendir balance a sus respectivos consejos, en manos privadas que buscan sacar pasta al invento, que eso del prestigio es humo de leña verde y lo de primar la calidad sobre la rentabilidad, es sueño de idiotas en el limbo. Tele 5 lideró junio, frente a la casi siempre imbatible La Primera de TVE y pulverizando a su rival, Antena 3. Son empresas que están para ganar dinero. Si la telebasura vende, atiborran de ella. Si la audiencia encuentra interesante la deposición catódica, la facilitan a paladas. Es lo que hay. Suena a cuento chino la tele orientada a mejorar la sociedad (es compatible con entretener y divertir, no quepa duda). En eso Tele 5 funcionó mejor que Antena 3 desde comienzos de año. Claro que los movimientos de esta para la nueva temporada (también hurtando algunas figuras a su competidora), prometen y mucho. Será divertido mientras dure, que la audiencia tampoco se chupa el dedo y se irá a quien la trate con respeto. No parece esa la intención de las privadas.