Venecia desenmascara a Dalí con la mayor exposición de su obra
El enigma o la farsa de Salvador Dalí, según se mire, no ha sido afrontado seriamente con una muestra a la altura del desafío desde hace 25 años, con la retrospectiva del centro Pompidou de París de 1979. Ésa es la opinión de los organizadores de la exposición culminante del centenario del artista catalán, que se proponen trascender su teatralidad y exhibicionismo para tocar su proyecto de fondo, el verdadero Dalí. Curiosamente, tan fundamental cita cultural tiene lugar en Venecia. El lugar elegido es el Palazzo Grassi, la prestigiosa institución propiedad de la Fiat que se asoma al Gran Canal, y la inauguración contará mañana, viernes, con la presencia de los Reyes de España y los Duques de Palma. La ocasión, como se ve, lo merece: es la mayor exposición jamás realizada sobre el controvertido pintor de Cadaqués. La muestra, programada en principio para septiembre del año pasado y luego aplazada, ha requerido la búsqueda en 150 museos y colecciones privadas. El resultado son más de 300 obras procedentes de 15 países, sobre todo de Estados Unidos e incluida una del Vaticano, una Trinidad de 1960 pintada para Juan XXIII. Lo cierto es que están presentes todas las obras claves. Se trata de un exhaustivo despliegue de los secretos y delirios de Dalí que comienza con el que se considera su último cuadro y termina con el primero, una juvenil vista de Cadaqués. Esta elección de remontar el itinerario del artista hasta su origen también responde a esta misma voluntad de desnudarle para entenderle.