Publicado por
MIGUEL ANXO FERNÁNDEZ
León

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CUALQUIER añadido al sufijo «fago» (comer), deriva en un calificativo que implica cualidad de comedor a quien se aplica. Un telefago sería un comedor de televisión. Quizá no sea muy original o quizá asentemos otra palabra al acervo de la lengua. Esa parece la pretensión de Antena 3, Tele 5 y La Primera (obviemos algunas autonómicas) con sus matinales del fin de semana, proponiendo alrededor de veinte horas dirigidas al target infantil y juvenil, curiosamente el que las estadísticas aseguran que está en condiciones de inferioridad cuantitativa por una simple cuestión demográfica, que tele ven la que le echen y más si les dejaran. Dibujos, muchísimos dibujos animados, y seriales, muchos seriales. De los primeros no se cuestiona la calidad, aunque si la cantidad. De los segundos se cuestionan ambas (véase Walker, claramente nocivo y muy perjudicial por su nula sensibilidad artística). Semejante avalancha de horas provocan dos tipos de damnificados: los adultos ociosos (p.e. quienes consumen con fruición los matinales de lunes a viernes) y los adultos desesperados porque preferirían otros contenidos para sus hijos. Pero también, y ahí está la clave, satisface a quienes soportar a sus pequeños por unas horas les resulta un coñazo (de ahí el desagraciado tópico de las aulas como guarderías...) sustituyendo a la tele por El Vigilante. De propina a las propias teles, que tiran de enlatado y hala.

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