Castaño y Valverde, que pusieron León como objetivo, representaron la cara y la cruz de la tarde
Ilusiones no siempre recompensadas El capote de FLR Servicios de Transporte Urgente, para David Antolín Castaño se llevó su peso en Valjunco rosado
El torero leonés y el matador salmantino confesaron sus sensaciones en las Tertulias Taurinas
«Me siento muy orgulloso de haber vuelto a torear en León. No había vuelto a esta plaza desde el 2002 y me hacía mucha ilusión recibir el aplauso y el calor de mis paisanos», confesó un entusiasmado Javier Castaño en las Tertulias Taurinas de León, que diariamente se celebran en el Hotel Conde Luna, bajo la organización del Diario de León y el Club Taurino Leonés. Manolo Molés, el prestigioso crítico taurino que conduce la tertulia, a la que desde hoy se suma Antonio Chenel, Antoñete, como comentarista, representó en el torero leonés y en el salmantino Javier Valverde -ambos, de 25 y 27 años, respectivamente, fueron compañeros en la escuela de tauromaquia de Salamanca- la cara y la cruz de la primera de feria. Los dos confesaron su enorme ilusión por torear en León. Pero sólo uno vio compensado su enorme entusiasmo y sus ganas de agradar a la afición. «Estuve muy a gusto con el segundo. Este año sólo he hecho tres corridas en plaza y algunas más a puerta cerrada. Y la verdad es que venía matando muy bien, por eso estaba tan seguro con la espada», explicó el leonés afincado en Topas, a quien Manolo Molés vio en la plaza «recuperado, muy ilusionado y con ganas de volver arriba». En un tono bien distinto, Javier Valverde, que recordó su paso por Las Ventas esta temporada, confesó: «Tenía una ilusión tremenda por venir a León. Tenía la sensación de que hoy iba a ser uno de esos buenos días en los que las cosas tienen que salirte bien necesariamente. Me acompañaba mi madre y ella tenía la misma sensación». «La verdad es que fue un palo tremendo», dijo. Fieles a la tradición, la organización de las Tertulias Taurinas de León y Bodegas Vinos de León premiaron al triunfador de la tarde con su peso en vino, que en esta ocasión fue de Valjunco rosado. Para alegría de todos los asistentes, la jornada tuvo tinte muy leonés y el vino fue a parar en esta ocasión a la bodega del matador leonés Javier Castaño, que dio muy poco peso en la báscula: 68 kilogramos. En la fotografía aparece el torero con Marco Antonio Herrero Pérez, delegado de ventas de la prestigiosa bodega leonesa.