| Análisis | Balance de la feria |
¡Ese Fandi, ese Fandi! Al final la cosa se vuelve cómica
El público disfrutó de lo lindo el sábado, cuando acudió en masa a la plaza del Parque, pero todas las tardes tuvieron alicientes y no hubo ni un día sin puerta grande

Los enanos toreadores cerraron el ciclo taurino
Estaba la plaza de toros de León casi hasta la bandera, aunque fuera por un día, y atronaban los gritos: «¡Ese Fandi, ese Fandi,...!» Una afición enloquecida por aquello por lo que los públicos, los puristas y los aficionados, los que saben, los que sienten y los que saben y sienten, acuden cada tarde al coso con un cosquilleo en la barriga. Es la emoción, no tiene vuelta de hoja. En el ruedo del Parque hubo maestría, entrega, valor, variedad,... Y también apatía y vulgaridad. Pero el sábado, sobre todo el sábado, llegó la emoción y el entusiasmo contagiado. Tarde para hacer aficionados. El culpable fue David Fandila el Fandi, que en sus dos toros lidió arrebatado con el capote, vibrante con las banderillas y entregado con la muleta. Indultó al último toro de la excelente corrida de Zalduendo, pero antes de protagonizar este acontecimiento histórico y único en la plaza de León ya se había metido a más de 10.000 espectadores en el bolsillo. Allí estaban Rincón (magistral en su segundo, que fue el mejor de la corrida, aunque no entendido por todos), el Ponce de León que vio tambalearse su reinado indiscutido en el Parque, y un Juli en lo profundo del bache. Pero el público de León ya es del Fandi. Es el gran triunfo de una feria en la que ni una sola tarde quedó cerrada la puerta grande. Inició camino triunfal el leonés Javier Castaño, en busca de la recuperación; y el siguieron César Jiménez y Miguel Abellán, el primero con más mérito, pues cortó cuatro orejas y confirmó que es un torero de excelente calidad y variedad con capote y muleta. También triunfo a caballo. No falló Hermoso de Mendoza, pero triunfó a lo grande Diego Ventura, que no remató con mayor éxito por fallar en el rejón de muerte. 1397124194 El espectáculo cómico taurino musical cerró un año más la feria de toros en León, con un público evidentemente bien distinto al de otras tardes. Niños y abuelos ocupando unos tendidos en los que otros días su presencia es menor. En el ruedo toreo y espectáculo pequeño, que no menor. Fue la actuación Ovaciones , con su número de Blancanieves y sus enanitos toreadores . Hizo las delicias de los que a buen seguro serán futuros aficionados. Ayer disfrutaron a rabiar en el último espectáculo taurino de las fiestas. El Parque se vuelve León Arena. «Algún día se entenderá que la bravura está en la velocidad, no en el tamaño ni en los pitones» FERNANDO DOMECQ, ganadero