«La novela actual es más deudora de lo que se cree de la Edad Media»
Leyendas como la del Santo Grial, las novelas de caballería, la presencia judía... La novela moderna es deudora de la literatura medieval en un grado mucho más profundo de lo que se cree. El mismo Quijote, primera novela moderna no es sino un intento de terminar con los libros de caballerías, de poner fin a la falta de verosimilitud artística, al divorcio entre razón y «corazón» presente en la literatura galante. Así lo expresa Armando López Castro, que asegura que hoy en día se siguen publicando novelas que no serían posibles sin el bagaje heredado del siglo X. Es el caso de Sefarad , de Antonio Muñoz Molina, o La sinagoga vacía , de Gabriel Albiac. Otra de las influencias claras es la organización de la obra en comienzo, nudo y desenlace que la literatura medieval heredó de Aristóteles y que es la base de la novela actual. Asimismo, cabe destacar que la «literatura de consumo» comenzó entonces a través de los pliegos sueltos, hojas volanderas que se vendían en los mercados a bajo precio y que, de manera abreviada, contaban la historia de los héroes. En tercer lugar, es de reseñar la gran similitud entre los temas que este tipo de literatura tenía entre Francia, Inglaterra y España. Así, cabe destacar la costumbre del duelo. Una tradición medieval persiste en estos tres países -que compartían cultura común- hasta principios del siglo XX de una manera tan sobresaliente que en La Regenta de Clarín el autor introduce este tema galante, demostrando con ello que los temas y la inspiración también es común.