INTERFERENCIAS
Bono superstar
BONO es ministro singular, quizá demasiado. Pero es hábil, muy hábil, en lo dialéctico, sobre todo con una cámara delante. Otra cosa es que algunas de sus reflexiones y sus actitudes parezcan más propias de la oposición que del gobierno al que pertenece, pero ese es otro cantar. 59 segundos (La Primera) regresó a la parrilla y abrió con Bono, que aprovechó la ocasión. Había razones de peso que justificaban su presencia, sobre todo la Ley de Defensa y su anuncio de retirar las tropas de Afganistán en unas semanas. El interrogatorio, con Ramírez de principal ariete e intentando derribar al ministro de habla tan pausada que los imitadores no desaprovechan, reforzó su imagen. Como invitado especial, Bono no estaba sujeto a la tortura del micro-interruptus y los segundos de marras, con lo cual salió más que airoso. Hasta se permitió calificar a Ramírez de «pepero» cuando el periodista insistió en el accidente del helicóptero de hace algunas semanas. Margarita Sáenz-Díaz quiso acorralarlo con el caso Roquetas, y el ministro recurrió a la retórica para sacudírselo. Va esta columna a pie de espacio, sin conocer si el share gratificó el regreso de 59 segundos , pero sin duda fue la noche de Bono porque, como diría un castizo, se lo pusieron a güevo y el ministro supo erigirse en superstar.