Diario de León

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Paisajes y emociones

Jaime Rollán presenta su obra pictórica en la sala de la Casa de las Carnicerías; los lienzos representan las ciudades que más han influido en su vida, como León, Gijón o la portuguesa Oporto

Jaime Rollán posa junto uno de sus cuadros expuestos en Casa de Carnicerías

Jaime Rollán posa junto uno de sus cuadros expuestos en Casa de Carnicerías

Publicado por
Marcelino Cuevas - león
León

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Jaime Rollán, poeta y hombre de enorme cultura, siente desde niño -su padre era pintor-, una gran afición por la pintura. Por eso, casi cada día, desde hace quince años, se dirige al estudio de Alejandro Vargas para allí, aprendiendo del maestro, dedicar su tiempo a pintar hermosos paisajes. Jaime Rollán es asturiano, pero lleva muchos años viviendo en León, «la culpa la tuvo mi mujer -dice- que era de aquí y me 'obligó' a residir en esta ciudad, a la que quiero como si hubiera nacido en ella». Son muchos los libros de poesía que ha escrito y muchas también sus colaboraciones literarias en diversos medios, pero su afición pictórica la llevaba casi en secreto, «hace ya mucho tiempo que los amigos me decían que expusiera, pero no me atrevía, he ido dejando que pasara el tiempo, he pintado mucho y por fin, ahora, me he decidido a mostrar mi trabajo. Espero que el esfuerzo haya merecido la pena, que los espectadores, que visiten la exposición se sientan satisfechos de lo que ven». La muestra de Jaime Rollán en la Casa de las Carnicerías, de Caja España, está integrada por un gran número de paisajes, siempre paisajes, pintados con un estilo personal muy cercano al impresionismo. Son detalles de los pueblos y ciudades en los que ha vivido o los que ha visitado, Vegacervera, León, Gijón, Oporto¿ pero sobre todo el mar asturiano y las montañas de León, que son dos de sus grandes pasiones. Rollán es buen dibujante y pintor de recursos, con el trazo seguro y el gesto amplio. Pinta con pincelas enérgicas, como artista que sabe perfectamente lo que quiere trasmitir al lienzo. Su paleta de colores es muy variada, sintiendo una especial predilección por los tonos dorados del otoño. El artista, poco a poco, camina con pasos contendidos hacia el informalismo: la pincelada es cada vez menos descriptiva, para engrandecerse en cuanto a se convierte en transmisora de emociones, las líneas del dibujo de sus cuadros se ocultan cada vez más tras la niebla de una abstracción emergente, que poco a poco acabará siendo la dueña de todas sus pinturas. En algunos de los cuadros del pintor se aprecian las referencias al maestro, las de Alejandro Vargas; varios de los paisajes que Rollán presenta en esta exposición tienen indudables citas de los delicados paisajes de inspiración oriental que Vargas ha presentado en sus últimas exposiciones. Una definición Y, precisamente Vargas, le define perfectamente: «Jaime Rollán -dice- es un pintor tal y como lo entendíamos nosotros, los pintores del siglo XX. Su formación fue consecuente con los postulados de la genuina definición pictórica. En una palabra, ha sido fiel a la pintura. Si Jaime no es un pintor moderno o modernista, en razón de esta fidelidad, no sería un reproche pertinente. Creo que ha alcanzado un alto nivel gracias a su tenacidad y a que su condición de artista ha realizado el milagro de superar aquellos tanteos de los primeros años, para acabar en las firmes resoluciones de sus últimas obras». Horario: De 19.00 a 21.00. Festivos, de 12.00 a 14.00. Plaza de San Martín, 1.

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