SIN MANDO
Los hijos del pobre Ximo
Seguro que si les hablo de Ximo Rovira un buen número de lectores responderán: «¿Ximo qué?». Hubo un tiempo en que Ximo Rovira era lo peor. No él, sino su programa. Pero él se tuvo que comer muchas de esas entrevistas incisivas en las que el periodista le preguntaba por su programa. Y Ximo, siempre sonriente, se zafaba como podía. Ximo Rovira era el conductor de Tómbola, el programa más vilipendiado de la historia de la televisión en España. Su fórmula era tan simple como diabólica: un grupo de expertos en prensa del corazón se encargaban de machacar a un invitado. Jesús Mariñas, Karmele Marchante y otras hierbas lograron notoriedad gracias a Tómbola mientras los columnistas progres despedazaban aquella monstruosidad que ponía en evidente peligro la calidad de nuestra televisión. Eso, cuando Tómbola se emitía sólo en Canal Nou. Cuando se exportó a otras autonómicas, ardió Troya. Ayer Santi Acosta y el día anterior Jaime Cantizano condujeron programas tan ignominiosos como Tómbola, pero no parece que la moralidad del país salga resentida con ellos. Así que sería de ley que Acosta y Cantizano le agradecieran a Ximo que se hubiera partido la cara reiterando que esto es sólo entretenimiento y que, liberarse es tan sencillo como presionar un botón.