Diario de León

Por la primera prueba del concurso ya han pasado 600 personas

Empiezan las pruebas de selección para «Gran Hermano»

Cuarenta y cinco mil candidatos se han puesto en contacto con la productora del programa

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Mercedes Rodríguez - madrid
León

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En plena era tecnológica, buscar El Dorado es una aventura sin mar por medio. Basta con superar las pruebas necesarias para convertirse en concursante de Gran hermano y, con un poco de suerte, hacer una carrera mediática y llevarse al bolsillo unos cuantos millones. Más de 45.000 aspirantes de edades comprendidas entre los 18 a los 45 años se han puesto en contacto con Zeppelin, la productora del programa de Telecinco, al iniciarse este jueves el primer casting para la octava edición, que se iniciará a partir de septiembre. El reality más genuino mantiene vigorosa salud. Después de siete ediciones todavía atrae a decenas de miles de candidatos y sigue manteniendo un nivel de audiencia estimable. La primera prueba se ha realizado de 7 a 9 de junio en un hotel madrileño por el que pasaron cerca de 600 personas. Hay quien es pertinaz y repite la selección de año en año por si en la siguiente puede cruzar ese puente tan azaroso y difícil que puede conducir a la fama. Es el caso de Alejandro Suárez, de 27 años, un repetidor de cuerpo esculpido en gimnasio, que es gestor industrial pero ve en GH posibilidades laborales para convertirse en modelo o abrirse a otros campos. Jonathan, de 20 años, es equilibrista de circo, como su padre, que le acompaña a la selección, y estudia al mismo tiempo arte dramático. «¿Convertirme en tertuliano? Por qué no», mantiene sobre la posibilidad que ofrece la televisión a los post 'hermanos' de asistir a los consabidos debates sobre los concursantes del programa y sus cuitas. Algunos no se atreven a confesar que quieren atravesar esa difícil frontera del anonimato a la popularidad, aunque ésta sea efímera, y sólo arguyen que «quiero vivir la experiencia», como Xandra, de Vitoria, estudiante de psicología. Natalia, de 23 años, es más clara: «Veo ridículo decir que se viene aquí a vivir la experiencia de convivir durante 100 días en una casa cerrada. Yo quiero el premio, los 300.000 euros, porque la vida está muy mal, sólo consigues contratos basura y ser una cara conocida ayuda mucho». Y ella es una luchadora que estudia análisis informático, trabaja en una tienda de muebles y en hostelería, además de cuidar a su padre enfermo. Tener algo La selección ha empezado en la calurosa mañana del jueves. Los aspirantes tienen que contestar a un test que incluyen, entre otras preguntas, cuestiones de carácter intimo. Quieren saber si el candidato, a la hora de elegir pareja, cree que es mejor amar a alguien que tenga un nivel cultural y social parecido al suyo, o si se implica emocional y físicamente desde el primer momento en una relación. Desde la productora piden a los jóvenes que hacen la prueba que les faciliten ocho teléfonos de personas de su entorno para llamarles en un momento determinado. Luego vendrá una prueba ante la cámara, de tres minutos máximo, además de la entrevista con el psicológico. El siguiente filtro será una prueba ante la cámara más extensa. ¿Qué perfil de candidato busca el programa?. Marta Moure, una de las directoras de casting, explica que no hay unas características predefinidas. «Nos interesa la personalidad, el hecho de ver algo que nos llame la atención. No buscamos gente conflictiva pero sí con identidad marcada. Y, claro, extrovertidos, capaces de expresar sus sentimientos porque una persona tímida y cerrada nada tendría que hacer en esta clase de concurso».

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