| Reportaje | «Satisfaction» a 120 kilómetros |
León ya palpa a los «Rolling Stones»
Casi 40.000 espectadores, 1.500 personas en organización, 100 camiones de material, 54 discos y vídeos a su espaldas y seis tanques de propano... todo para recibir a Mick Jagger, Charlie Watts, Ro

León nunca tuvo tan cerca a los Rolling Stones. Muchos leoneses acudirán a la cita que la banda tiene hoy en Valladolid recién llegados de Oporto, donde tocaron anoche ante casi 50.000 seguidores. Los Stones aterrizarán hoy por la tarde en el aeropuerto de Villanubla (la hora prevista no se ha hecho pública por motivos de seguridad), al que llegarán a bordo de un jet privado procedentes de Madrid. Su estancia en la capital del Pisuerga se reducirá a unas pocas horas, puesto que al término del concierto volverán a subir a sus coches de lujo en dirección al aeropuerto y dormirán en Madrid. Pero la brevedad de su visita no mermará la espectacularidad que se presupone ya en cualquier show de «Sus Majestades Satánicas». Sólo el escenario de esta gira, inspirado en el Teatro Globe de Londres, donde Shakespeare representó algunas de sus obras en el siglo XVI, ofrece una imagen imponente sobre el estadio, copando por completo el fondo sur y alcanzando una altura similar a un edificio de ocho pisos (28 metros). Esta estructura, flanqueada por hileras de palcos que ocuparán algunos privilegiados, tiene su eje central en una pantalla gigante que dará la bienvenida a los 38.000 fans con el archifamoso logotipo diseñado por Andy Warhol y que identifica a los Rolling en todo el mundo. Desde el escenario principal, una pasarela de 7 metros de ancho por 40 de largo sobrepasará la mitad del campo y acercará a la banda al público en la interpretación de sus temas más intimistas, si siguen el programa de sus anteriores actuaciones. Pero Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ron Wood no estarán solos en el escenario. Un séquito de músicos formado por Darryl Jones, en el bajo; Chuck Leavell, en el teclado; Bobby Keys, con el saxofón; Ken Smith, con la trompeta; Michael Davis, con el trombón; Tim Ries, con el saxofón y los teclados, y Blondie Chaplin, Lisa Fischer y Bernard Fowler, en los coros, acompañará a la banda británica en su cita de esta noche. Inmenso despliegue En el exterior del recinto, en el lado este, se ubicará el camerino de «Sus Satánicas Majestades», en el que se instalará la mesa de billar con la que, según fuentes de la organización, viajan siempre. Allí también se les ofrecerá el catering, a cargo de una empresa que les acompaña en toda la gira. Por otra parte, el resto del equipo humano responsable de la organización del concierto, unas 400 personas en total, podrán acceder a un catering, del que se encargará una empresa madrileña, compuesto por los ingredientes del típico desayuno inglés, con varias clases de pan y mermeladas, un lunch de sandwiches, ensaladas, una selección de vegetales y grutas y una cena con ensaladas, sopas, aperitivos, platos de pasta, carne y una selección de postres. Además, dispondrán de una amplia variedad de refrescos, tés, cafés y fruta en su sala de estar. El espectáculo de los Stones genera una necesidad extra de electricidad, para cuyo abastecimiento la banda viaja con ocho generadores que cubren gran parte de esta demanda. Aunque la organización no precisó el volumen de vatios que se alcanzará durante el concierto, sí avanzaron que habrá efectos pirotécnicos, para lo que se utilizarán seis tanques de propano y cuatro extintores que serán disparados durante el show. De la instalación de todo ello se ha encargado durante la última semana un equipo de 250 técnicos, responsables de los preparativos previos, al que se une en cada ciudad donde tocan otro grupo de alrededor de mil personas que trabajan como dispositivo de apoyo local. Rollingmanía La llegada de los Rolling Stones constituirá un hecho histórico en la zona, no solo por la relevancia musical de Jagger y los suyos, sino porque conseguirán ofrecer una imagen nunca antes vista en la ciudad: el estadio de fútbol abarrotado. Lo que ni Michael Jackson o Luis Miguel lograron en sus visitas, lo lograrán los chicos malos del rock, que lograron vender 28.000 de las 38.000 entradas en el primer día de puesta a la venta, con precios que oscilaron entre los 55 y los 170 euros. El resto se han ido adquiriendo paulatinamente, hasta quedar prácticamente agotadas, a falta de unas decenas en las zonas VIP y preferentes. De todos ellos, el 40 por ciento de los espectadores será de Castilla y León, donde se han comprado 17.000 tickets. Según fuentes de la organización, las 21.000 entradas restantes se han vendido a lo largo y ancho de toda la geografía española y europea. Ante tal llegada de público, hosteleros y empresarios inundan de «rollingmanía» la ciudad. Prueba de ello son los monográficos que gran parte de las discotecas y bares han preparado para recibir a todos los fans de «Sus Satánicas Majestades». Sorteo de entradas, camisetas, discos de viejos éxitos de la banda de rock o el Bourbon de Mick Jagger son sólo una pequeña muestra de todo el merchandising que se utilizará para ofrecer a los aficionados lo que piden: rock y Rolling Stones. Por este motivo, desde la Asociación Provincial de Empresarios Hosteleros se han tomado una serie de medidas para que el lunes «toda la ciudad sea una fiesta dedicada a la mítica banda inglesa». Uno de los colectivos que más directamente recibirán los beneficios que reportará el concierto son los empresarios de hoteles de la ciudad, que desde aproximadamente hace veinte días han colgado el cartel de completo. Incluso el radio de expansión en materia de alojamiento ha llegado a localidades como Medina del Campo, Tordesillas y Medina de Rioseco, donde apenas quedan plazas libres para la noche del 14. Todo queda dispuesto para el sermon musical de los discípulos del rock & roll, que vendrán, verán y se marcharán colgando el cartel de la excelencia, haciendo bueno aquello que otrora mentaban los césares en latín. Después de congregar a 50.000 personas en Oporto llegan a Valladolid para regusto de los leoneses que han podido hacerse con una entrada para el concierto.