Diario de León

Entre los miembros del jurado estuvo el crítico de Diario de León José Enrique Martínez

Caballero Bonald gana el Nacional de Poesía por «Manual de infractores»

El galardón le llega al poeta justo un año después de alzarse con el de las Letras por toda su obra

El escritor gaditano José Manuel Caballero Bonald

El escritor gaditano José Manuel Caballero Bonald

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Miguel Lorenci - madrid
León

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José Manuel Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, 1926) sumó ayer a su abultado palmarés el Premio Nacional de Poesía, galardón que concede cada año el Ministerio de Cultura y dotado con 15.000 euros. El escritor y poeta gaditano se lo adjudicaba por la poesía «insumisa» de su último y puede que definitivo poemario, Manual de infractores. La obra corona su carrera poética y su autor, que optó ayer por estar ilocalizable, la presentó en su día como «una apología de la desobediencia». En el jurado del premio estuvo el crítico literario de Diario de León José Enrique Martínez. «Es una meditación sobre la falsedad y las mentiras del discurso político y de los poderosos del mundo», resumía Miguel García Posada, miembro del jurado que la eligió como «la mejor obra de poesía publicada el año anterior, en cualquiera de las lenguas del Estado español». Se distinguía por ella a Caballero Bonald doce meses después de que se le otorgara el Premio Nacional de las Letras por el conjunto de toda su obra. Publicada en el sello 'eix Barral en 2005, Caballero Bonald aseguró que los 134 poemas de Manual de infractores constituyen «una especie de apología poética de la desobediencia y la insumisión» y admitía cierto aire «testamentario». Con todos los elemento característicos de su poética, concluirla le dejó «rejuvenecido pero exhausto», tanto, que lo dio por su poemario definitivo y dudó de que volviera a escribir poesía. Caballero Bonald, que se describe como un poeta «discontinuo e intermitente» había dejado pasar casi ocho años desde la publicación de su poemario anterior antes de entregar a la imprenta estos poemas con los que aseguró haber «aprendido a usar las palabras de modo definitivo». Al escribirlos se dio cuenta de que «realmente estaba volviendo a conectar con una actitud de desobediencia, de enfrentamiento a todo lo que sonara a gregario, sumiso o hipócrita». Irritación La de Manual de infractores es una poesía directa y descarnada, alejada del barroquismo que fue en otro tiempo su seña poética, y que fustiga a »los bienpensantes, los necios y los que abominan del rango de infractores«. Crítico con «la sociedad, la vida y la historia», está escrito desde «la irritación» que nació en el poeta como reacción «a la injusticia y los desastres que ocurren en el mundo». Reacciona así ante la invasión y guerra de Irak, o el drama diario de la inmigración, la tragedia continua de las pateras y los cayucos. Unos desastres ante los que propone Caballero Bonald «una acción humanitaria universal». Con unos poemas que fueron «hijos de la indignación» intenta además «solventar dudas». Unas dudas que crecen en su pensamiento y en un discurso poético que se torna en una especie de «propuesta de incertidumbre». Nacido en Jerez en 11 de noviembre de 1926, se licenció en Filosofía y Letras tras iniciar estudioso de Náutica y Astronomía. Caballero Bonald es poeta, novelista y ensayista. Miembro destacado de la generación poética del 50 junto Claudio Rodríguez, José Ángel Valente, José Agustín Goytisolo o Jaime Gil de Biedma, su primera obra, Las adivinaciones, apareció en 1952, un año después de obtener el accésit del premio Adonais. Viajero y profesor, destacado militante antifranquista, ejerció la docencia en la Universidad Nacional de Colombia.

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