Diario de León

El libro publicado por Caja España culmina una ingente investigación

Rescatan obras mutiladas y robadas del archivo musical de la Catedral

Samuel Rubio salva en un catálogo de 2.000 páginas los fondos musicales del templo gótico

Samuel Rubio, Santos Llamas, José María Fernández Catón y Matías Pedruelo

Samuel Rubio, Santos Llamas, José María Fernández Catón y Matías Pedruelo

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Miguel Ángel Nepomuceno - león
León

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Una labor épica. Ha costado años reunir los valiosos fondos musicales de la Catedral, en parte perdidos, robados o mutilados. Samuel Rubio se lanzó hace tiempo a esta gesta que ahora se ha visto culminada con la publicación del Catálogo del archivo musical de la Catedral de León , una edición sobre uno de los fondos musicales «más desconocidos pero también de los más ricos y variados». El catálogo, publicado por Caja España, fue presentado ayer en Botines por el presidente de esta entidad, Santos Llamas, junto a José María Catón, el pianista burgalés Antonio Baciero y el autor del trabajo, Samuel Rubio. Una obra que se inscribe dentro de la colección Fuentes y estudios de la historia leonesa, que dirige el erudito José María Fernández Catón. Juan José Marcos, musicólogo especializado en la música medieval y renacentista, impartió una interesante conferencia titulada El archivo de música en la vida de la Catedral, que concitó a numeroso público que siguió con interés las explicaciones del conocido estudioso de la música barroca. Catón destacó la importancia que tenía un trabajo como el que Samuel Rubio había llevado a cabo, ya que «existía una importante laguna al respecto en lo que se refiere a los estudios musicales de las obras que se conservaban desde hace siglos en los archivos catedralicios». Significó el prestigioso historiador el hecho de que estas partituras había estado olvidados, casi perdidas y la mayor parte deterioradas por lo que se había hecho especialmente ardua la tarea de reconstruirlas y esa fue la labor a destacar de Samuel Rubio, «una labor que no tendría su razón de ser si esa música que ahora queda para el estudio de los especialistas no tiene una continuidad en la investigación y en su difusión. La colección de Fuentes para el estudio de la Historia Leonesa, concluyó, se enriquece de forma especial con este trabajo cuidado, erudito y riguroso». Samuel Rubio agradeció el apoyo de Caja España en la cuidada edición y a Catón por haberle «empujado, dijo, a un pozo sin fondo, del que parecía difícil salir, pero por fortuna y después de algunos años de trabajo el fin puede ver la luz esta obra, que sin dejar de ser un ladrillo, es sin embargo un ladrillo fundamental en la sustentación del edificio de la cultura leonesa y musical de España». Agradeció el director del Festival de Órgano a los antepasados que habían pasado por la Catedral el haber dejado este rico legado «de una música que siempre estuvo unida al culto y que por diferentes razones hoy la quieren separar de él». La obra está dividida en ocho apartados que comienzan con los 28 Códices, entre los que se encuentra el más famoso del mundo como es el Antifonario Mozárabe. Donde por primera vez se recopila la liturgia hispana pero que hasta el momento permanece indescifrable». El segundo apartado corresponde a los Fragmentos, encontrados en el archivo, debido a que muchas obras han sido mutiladas, cortadas o robadas y sólo quedan fragmentos de ellas que ha costado mucho esfuerzo el tratar de recomponer. El tercer apartado corresponde a los Cantorales de los siglos XV y XVI. El cuarto a los libros de Polifonía, de los que sólo se han conservado 9. El quinto corresponde a las obras manuscritas e impresas, 781, encontradas. El sexto a los libros impresos, sólo 8; el séptimo a la Liturgia y el octavo y último a las obras impresas para órgano. Rubio agradecío al pianista Antonio Baciero el prólogo de la obra.

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