Diario de León

El público supo agradecer con calurosos aplausos la entrega del cantante y de la orquesta

Encinas: «Agradezco profundamente la oportunidad de cantar a mis paisanos»

El tenor de Grajal y la Sinfónica de Castilla y León pusieron en pie anoche a un Auditorio a rebosar

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Miguel Ángel Nepomuceno - león
León

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No podía ser menos. Las más de mil personas que anoche abarrotaban el Auditorio Ciudad de León, vitorearon y aplaudieron con vehemencia la extraordinaria actuación del tenor leonés Ignacio Encinas, que acompañado por la Orquesta Sinfónica de Castilla y León a las órdenes de su titular, Alejandro Posada, interpretaron un delicioso recital compuesto por arias de ópera, romanzas y canciones napolitanas, en el que sería el broche de actuaciones del centenario de Diario de León. La expectación que el concierto había despertado entre los aficionados leoneses se puso de relieve en el lleno absoluto del Auditorio. Personalidades del mundo de la política, la cultura y la música asistieron a la que posiblemente ha sido la velada más carismática de cuantas ha ofrecido el tenor leonés en su tierra. Amigos y compañeros de profesión se desplazaron desde distintas ciudades y pueblos de la provincia para estar presentes en el que sin duda ha sido un recital de campanillas. Según es su costumbre, Encinas puso cuerpo y alma en cada una de las arias que cantó, y la magnífica formación que es la Orquesta comunitaria arropó e interpretó en solitario algunas de las piezas más conocidas del repertorio lírico de siempre. Al concluir la actuación el tenor manifestó a este periódico que «la orquesta de Castilla y León es una de las mejores formaciones con las que he actuado. Cuenta con unos grandes profesionales y con un director como Posada, que conoce a la perfección su trabajo y ha obtenido de ella lo mejor. «Es un privilegio el haber colaborado con una orquesta como esta», manifestó Encinas. Respecto a la cariñosa acogida de sus paisanos el tenor de Grajal fue directo al decir que «pocas veces un cantante se encuentra tan arropado por sus paisanos como siempre me he sentido yo en León. Ellos saben que les llevo en el corazón y que cuando estoy cantando fuera cada vez que pienso en España pienso en León y en Grajal de Campos, mi pueblo. Debo agradecer y felicitar al Diario de León en esta conmemoración centenaria por haberme dado esta nueva oportunidad de poder cantar a mi gente» Los aficionados y el público en general que llenó hasta la bandera la sala sinfónica del Palacio de la Música, también supo reconocer la entrega con la que Encinas siempre interpreta sus papeles y a lo largo de todo el recital las muestras de cariño se manifestaron en bravos y gritos de «eres el mejor» con las que los aficionados premiaban a su tenor. Lo cierto es que Encinas cantó como en sus mejores noches. Sin concesiones y a veces exponiéndose demasiado, algo que los presentes supieron apreciar de inmediato. Alejandro Posada hizo una gran labor de empaste y logró que la orquesta estuviera en todo momento brillante, atenta y segura. También hubo momentos de extraordinaria emoción cuando Encinas cantó la siempre esperada y pedida No puede ser, de La tabernera del puerto, donde su voz de lírico puro mostró toda su capacidad de entrega, de saber estar sobre un escenario y de cantar con el corazón. Otras romanzas y arias como la hermosa Recóndita armonía, de Tosca o la sentida y sumamente lírica Adío fiorito asil, de Madama Butterfly, fueron las guindas con las que el tenor coronó una de sus mejores actuaciones leonesas. El resto, canciones napolitanas incluidas, un derroche de sensibilidad, entusiasmo y entrega a un público conocedor y reconocedor de que tener a Encinas cantando para él, es todo un lujo al que no se debe renunciar. ¡Una gran noche! Y el mejor colofón al ciclo de conciertos centenario del Diario de León.

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