El escritor Joaquín Cuevas Aller califica de «sonrojantes» algunas afirmaciones vertidas en él
Un libro de la Junta habla de Viriato o Recaredo como «héroes castellanos»
«La memoria histórica de Castilla y León», siempre obvia lo leonés como entidad regional
En varias ocasiones, el presidente de las Cortes autonómicas, José Manuel Fernández Santiago, ha explicado claramente que existe «un nacionalismo castellano y leonés», precisando siempre que es «integrador de toda España». Así, por ejemplo, en un acto público celebrado hace dos años, Fernández Santiago aseguró que, «a pesar de ser una comunidad más antigua que Cataluña, por ejemplo, Castilla, con otros reinos, contribuyó a crear un nacionalismo español integrador del resto de España». «La historia enseña -continuaba- cómo en la Edad Media se configura la nacionalidad más antigua, con la unión de muchos reinos; una nacionalidad con cuya hegemonía se construyó Europa». «En ese momento -añadía-, nace el nacionalismo de Castilla y León». Se trata de toda una declaración de intenciones que ejemplifica a la perfección el rumbo seguido por las instituciones de gobierno autonómicas en cuanto a lo que pudiera llamarse «gestión de la identidad», puesto que en prácticamente ningún momento a lo largo de estos 23 años han tratado lo leonés como un ámbito con categoría regional, sino tan sólo como «apéndice» o como «parte integrante» de Castilla. De esta manera piensa el escritor y divulgador leonés Joaquín Cuevas Aller, que ha criticado duramente algunas de las afirmaciones vertidas en esta obra editada por la Junta de Castilla y León en 2003 y coordinada por el catedrático de la Universidad de Valladolid Pedro Carasa. Su nombre es La memoria histórica de Castilla y León , y su subtítulo lo dice todo: Historiografía castellana en los siglos XIX y XX . Un detalle que evidencia un comportamiento habitual en muchas producciones auspiciadas por la Junta y otros organismos cercanos: en los títulos o epígrafes puede hablarse de «Castilla y León» pero habitualmente en el interior se reduce a «Castilla». Cuevas Aller ofrece algunos ejemplos de esta «manía» de hacer de una comunidad autónoma birregional, tal y como explicita su propio nombre, una región única surgida de la noche de los tiempos medievales («hablan maravillas de Castilla y se olvidan de León sin mencionarlo», dice de la mayoría de los casi cuarenta catedráticos y profesores que escriben en ella). Entre los ejemplos más espectaculares cita una frase del propio Pedro Carasa: «En la época franquista sólo se reconocía como pilares importantes a algunos héroes castellanos como Viriato, Recaredo, El Cid, Isabel la Católica, Felipe II y Santa Teresa de Ávila». O éste de Antonio Fernández, de la Universidad de Burgos: «Desde luego, los héroes que prestan sus rasgos de carácter para conformar esa supuesta forma de ser española, son castellanos y Castilla, la Castilla medieval, se configura como la hacedora de España». O éste, aún más sorprendente, de Antonio Morales, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid: «España es una cosa hecha por Castilla y hay razones para ir pensando que, en general, sólo cabezas castellanas tienen órganos adecuados para percibir el gran problema de la España integral».