Diario de León
Publicado por
MIGUEL ÁNGEL NEPOMUCENO
León

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QUERIDA Svetla: No sabes con cuánta alegría te respondo a tu última en la que te interesabas con impaciencia una vez más por lo que iba a suceder con Leer León después del clamoroso éxito del pasado año. ¿Te acuerdas que tuvo en jaque a varios políticos, a una ministra y a un director del libro porque no daban abasto con tantas presentaciones, actos y recibimientos? Pues mira por dónde, Svetla, este año las cosas se han hecho como Dios manda. A la una en punto nuestro sonriente alcalde, junto al director general del libro, ediles, representantes del gobierno y de los partidos políticos, iniciaron su paseíllo por el camino de Oz en busca de las cámaras de TV que, fieles a su cometido, les esperaban a la entrada del estadio de fútbol -que, por si no lo sabes, lleva el nombre del abuelo del que rige la casa de la poridad-, para responder a las preguntas de los medios, que fueron muchas, tal vez demasiadas, a juzgar por la cara de disgusto del subdelegado del gobierno que no hacía más que dar vueltas y más vueltas alrededor de Rogelio Blanco, como un jefe apache danzando el ritual antes de la batalla, haciéndole todo tipo de señales para que abreviara. Pero ni por esas. Rogelio estaba entusiasmado y hablaba y hablaba de las excelencias de este Leer León, del que dijo iba a ser un ejemplo y un hito para sucesivas ediciones, porque León se lo merece y se lo ha currado. Además el gobierno de la nación ya se había encargado en su momento de vender la Feria del Libro Infantil y Leer León en Macao, por aquello de que con tanto chino el mensaje llegará a más lugares. Una vez dentro del estadio y con la megafonía un tanto mellada, les recibió un grupo de pequeños guitarristas pop de la Escuela de Música, que no dejaron escuchar ni una sola palabra de lo que allí se decía y lo que fue aún peor, nadie de la organización les mandó parar. Lo mismo daba que el orador de turno se desgañitara que la cosa no daba para más ¿Será esto una primera muestra de lo que puede ser el asunto si no nos enmendamos? y rápido... Eso sí, se escucharon muy bien, durante un silencio de blanca, las agradecidas palabras del señor alcalde reconociendo al concejal de Cultura todo lo que había hecho para que aquello tuviera el éxito que iba a tener. A lo que alguien entre el público añadió. «Y más que tendrá cuando sea Ordóñez gerente». ¿Tú sabes algo de eso Svetla?, aquí nada de nada, vamos que ni se rumorea. Luego paseamos todos, autoridades y periodistas dando vueltas y más vueltas al recinto, acompañados por el actual gerente, Ferrajón, que daba todo tipo de explicaciones a quienes se lo pedían, que tampoco eran muchos. Al poco, cada cual hablaba ya de la Feria según le iba en ella. La verdad, Svetla, es que la mayoría de las casetas del fondo norte me produjeron una pobre impresión, tan cutres ellas, tan vacías, algunas con tan solo el hueco, otras con mantones de Manila colgando, tal vez para arropar a lo niños cuando se duerman leyéndoles un libro. Fue tal el shock que no pude menos que preguntarme ¿dónde ha ido a parar el millón cuatrocientos mil euros del ala que ha costado este sarao? Debí decirlo en alto porque enseguida escuché la profunda voz de mi amigo Ferrajón susurrándome al oído: «Eso mañana te lo cuento al detalle, Nepo». Mientras tanto, amiga mía, me he limitado a contar lo que he visto y a escribir la consigna que me dio el señor Delegado del Gobierno: «Aquí todo va bien. E irá mejor». Así que ya lo sabes. Besos.

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