El centro, ubicado en el Seminario Mayor, se pone en marcha con cuatro empleados y 27.000 euros
Caja España y el Obispado crean un taller de restauración con discapacitados
Santos Llamas, Pedro Puente, Julián López y Máximo Gómez Rascón
Vírgenes sin rostro, retablos devorados por la carcoma, pinturas desleídas por el tiempo, columnas de iglesias que ya no existen¿ más de 2.000 piezas recuperadas por el Museo Diocesano de templos, conventos y ermitas de toda la provincia aguardan en tres salas del Seminario Mayor a ser restauradas. Caja España y el Obispado, para salvar este patrimonio -con tanto valor sentimental como artístico-, han creado el Centro para la Conservación del Patrimonio Diocesano. Es un taller pionero en España, cuyo objetivo es dar formación y empleo a personas discapacitadas. De momento, se ha puesto en marcha con un presupuesto de 27.000 euros y una plantilla de tres operarios, dirigidos por un maestro restaurador. Según el presidente de Caja España, Santos Llamas, es un proyecto «que nace con vocación autonómica», de forma que en el futuro haya un taller de estas características en todas las provincias de la comunidad. El vicario Pedro Puente anunció que cada año mostrarán en Palat del Rey o en alguna de las salas de Caja España las piezas rehabilitadas. Muchas de ellas volverán al lugar del que salieron, en algunos casos, hace más de veinte o treinta años; otras, forman parte de los fondos del Museo Diocesano. Máximo Gómez Rascón, responsable de Patrimonio del Obispado y director del nuevo centro, no descarta que en el futuro se pueda abrir una sala para reunir esta espléndida colección de arte sacro leonés. Ahora son un exponente del grave deterioro en que se encuentran los tesoros del 90% de las iglesias de la provincia. En el taller de restauración también hay algunas joyas excepcionales, de cuya restauración se encargarán especialistas. Como una virgen románica del siglo XII, que apareció enterrada en una iglesia de la zona de Gradefes y que pronto se expondrá en el museo. También hay piezas arqueológicas de época romana, capiteles mozárabes y objetos curiosos, como una antigua máquina procedente del convento de las concepcionistas, que servía para hacer hostias. El profesor Ángel Miguel Villanueva enseña, en horario de ocho a tres, los secretos de la restauración a sus alumnos: Efrén, Manuel y José Ángel. Han empezado con piezas sencillas. Efrén repara y limpia un marco. Manuel está concentrado en decapar los herrajes de un curioso instrumento parecido a una carraca; y José Ángel está concentrado en las tablillas de un artesonado. Son piezas de «arte popular muy humilde», según Gómez Rascón, que en muchos casos se reintegrarán al culto; aunque, «no siempre se pueden hacer milagros». Sobre todo, contemplando el estado de algunas piezas, como una virgen gótica que apenas es ya un trozo de madera informe. Viaje de ida y vuelta No hay una cifra exacta de las piezas que se restaurarán el primer año. Pero muchas, volverán, tras una larga espera, a sus lugares de origen en condiciones óptimas para ser expuestas y admiradas por el público. Julián López, obispo de León, expresó ayer su gratitud a Caja España, minutos antes de firmar el convenio para crear el mencionado Centro para la Conservación del Patrimonio, porque permitirá «no sólo conservar el patrimonio cultural de la diócesis, sino usarlo para el fin que fue creado». Para las dos instituciones promotoras del centro -Obispado y Caja España- es vital que el taller posibilite la integración laboral de discapacitados. «Queremos poner en valor todas estas piezas que Máximo Gómez Rascón ha ido recuperando y queremos crear empleo con niños discapacitados», resumió Santos Llamas. El obispo apostilló que, desde el punto de vista del resultado final, «las personas con alguna discapacidad tienen una gran capacidad de concentración en lo que hacen».