EL INVENTO DEL MALIGNO | Entrevista | Luisa Martín |
Matrimonios«EnDesaparecidaquerían una madre auténtica»
Es la madre de la serie de La 1 «Desaparecida»
ESCENAS de matrimonio sigue empeñada en ser noticia, y este viernes volvió a llamar la atención al batir récord de cuota de pantalla: 31,5%, que equivale a 4,8 millones de espectadores. Esta serie se ha colocado ya en una cifra media muy cercana a los cinco millones de seguidores diarios, lo cual es un auténtico fenómeno, sobre todo si se tiene en cuenta que la misma comedieta de José Luis Moreno, cuando se emitía en el Noche de fiesta de TVE-1, era casi unánimemente considerada cutre y casposa. ¿Tantos cambios ha habido en este producto como para pasar de la tercera división de la tele a la gloria diaria? Ha habido algunos cambios, sí -variedad de actores, guiones más «punzantes»-, pero no tantos como para que el producto deje de ser reconocible. Lo que ha cambiado es el ánimo con el que el espectador lo recibe: ahora hay gente que se lo toma en serio. Un atento lector que firma como Gorka me escribe lo siguiente: «Usted me ha parecido siempre un articulista bastante sincero, pero que me diga que Escenas de matrimonio es una interpretación descabellada de la realidad es simplemente mentir, no hay amor en los matrimonios, hay necesidad, por eso hay tantas separaciones y lo que se ve en la serie es totalmente verídico, me ha defraudado, es usted un lameculos y un cobarde». Rehúso responder a los insultos de este señor porque me achaca los dos únicos defectos que, como es notorio, no tengo (para chulo, yo). Me interesa mucho más el resto del mensaje: su agresividad, esa desesperación categórica con la que afirma que en los matrimonios no hay amor, sino necesidad (¿?), y que el mundo reflejado en Escenas de matrimonio es «totalmente verídico». No cabe duda de que este caballero, mi corresponsal, ha pasado por una mala experiencia, ya sea como cónyuge, ya como hijo, y que ese sufrimiento le ha llevado a considerar como cáncer generalizado lo que, probablemente, sólo es tumor en un órgano. Si la mayoría de los matrimonios fueran realmente como los del programa de Moreno, la vida sería una jungla en la que todos deberíamos andar por la calle con el machete bien afilado. Y sin embargo, ¿hasta qué punto Escenas de matrimonio no estará alimentando precisamente la impresión de que todo matrimonio es un infierno? Sobre lo dicho, me mantengo: Escenas de matrimonio es una interpretación descabellada de la realidad como, en el mismo sentido, lo son todos los productos cómicos (si no fueran descabellados, no nos harían gracia). Ahora bien, cuando un producto cómico es percibido por alguien como una descripción realista de la vida, es porque el humorista no ha tomado las debidas precauciones. ¿Lo ha pensado Moreno? Igual sí. Luisa Martín funciona con el corazón, por eso es difícil que se le pase un proyecto que le apasione. Enamorada de su profesión «desde que me levanto hasta que me acuesto» y sin medio favorito, esta optimista y simpática actriz madrileña que tuvo su golpe de suerte en ¿Quién da la vez? , comedia de Antena 3 en la que interpretó a La Chirla , y se hizo famosa con la entrañable Juani de Médico de familia , está muy ilusionada con su regreso a la pequeña pantalla - Desaparecida en La 1- y la película que acaba de estrenar - 13 rosas , de Emilio Martínez Lázaro-. En ambos trabajos hace de madre y, aunque dice no esperar nada «porque así, si te llega algo, te da más alegría», confiesa que sí le gustaría que el público y los directores «aprendieran a verme de otra manera». -Empezamos por el cine. ¿Conocía la historia de estas jóvenes asesinadas por el franquismo? -Sí. Siempre me ha conmovido mucho todo lo que tiene que ver con la guerra civil y la posguerra. En mi familia no se vivieron grandes dramas, pero uno de mis abuelos estuvo en la cárcel y una abuela fue muy activa políticamente hablando. Las mujeres de mi familia siempre han sido muy fuertes. Mi madre vivía muy cerca del cementerio de La Almudena, donde las fusilaron, y comentaba que las pobrecillas habían caído como chinches en las tapias, que las fusilaron sin piedad. -En la película se mete en la piel de una madre que pierda a una hija y tiene otra enferma de tuberculosis. -Una tía mía murió de esa enfermedad. Desde que leí el guión quise estar en la película. Tenía que hacer el papel con toda dignidad y rigor. Para mí fue rendir un homenaje a mis dos abuelas. 13 rosas es un filme muy especial y a la hora de interpretar, todo resultó muy fácil porque el director nos dejaba lo que llamábamos momentos mujercitas . -Y de la madre de cine a la televisiva, Lola, una mujer desesperada y angustiada por la desaparición de su hija. -¡Estoy tan orgullosa!. Me ha venido Dios a ver con estos dos personajes. No soy una actriz de vientre plano y como no tenía piercing, pues tampoco podía hacer de moderna. Para Desaparecida no querían una madre de vientre plano, sino auténtica. -A priori, es un proyecto complicado. -Lo es, por eso a todo el equipo nos preocupa mucho hacerlo bien, con rigor, ética y nobleza. Y no es nada oportunista porque en el llamado mundo civilizado desaparecen 6.000 niños al año, por lo que la serie siempre habría coincidido con algún caso. Desaparecida se escribió mucho antes de que ocurriese lo de Madeleine. -¿Le cuesta más desconectar de este papel que de otros? -El trabajo que hacemos es muy duro, las grabaciones son una paliza emocional que sobrellevamos porque tenemos al lado al compañero. Como soy una enferma del optimismo, pienso que a lo mejor ayudamos a que se resuelvan algunos casos. -De momento, cuentan con el respaldo de la audiencia. -Y también de la crítica. Desconozco la fórmula del éxito, si lo supiera mi productora funcionaría mejor. En Desaparecida domina la verdad, la honestidad y la humildad, no estamos por epatar, sino por hacer las cosas muy de verdad. Aquí nos dejamos la piel, lo hacemos desde las vísceras. -¿A qué se agarra usted para hacer de Lola? -En lugar de investigar, decidí amar y cuidar a mi familia televisiva. No me costó mucho porque soy muy madraza. -Usted ha representado en televisión numerosos papeles cómicos. -La comedia me gusta mucho, pero siempre tiene que tener algo detrás. Hay que trabajar para algo porque, como me dijo uno de mis maestros, hay que salir a escena para aportar algo al mundo. Estar al servicio del espectador significa servir a la sociedad, y eso es lo que yo intento. no borrar