Diario de León

EL INVENTO DEL MALIGNO | Con detalle |

Internado «Las grabaciones con José Luis Moreno era un matadero»

Marisa Porcel y Pepe Ruiz se incorporan a «La familia Mata»

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JOSÉ JAVIER ESPARZA Mercedes Rodríguez - madrid
León

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Conversación con un capitoste de la producción audiovisual: que por qué me meto con El internado -me reprocha-, cuando es un producto de buena factura y, además, rentable. El juicio es muy interesante. Lo único que no se le puede reprochar a El internado es, en efecto, su calidad técnica y su rentabilidad. La primera es notable, al menos en el contexto de la producción audiovisual española. La segunda es satisfactoria, porque ha enganchado a una amplia porción de público muy fiel; para unos tiempos en los que ya pocos aspiran al antes obsesivo 20% de share , acercarse a esa cifra es todo un triunfo. Es decir que, desde esos puntos de vista, El internado merece una evaluación muy positiva. Ahora bien, sería realmente grave que cualquier evaluación se limitara a esa dimensión técnico-económica. Según ese criterio, cualquier cosa tendrá un valor positivo si está bien hecha y da dinero; pero todos estamos en condiciones de citar una buena docena de productos muy bien hechos, muy rentables y sencillamente abominables. Aquí intervienen otros criterios que son de tipo ético y estético. Y precisamente El internado , que no es un producto abominable, sin embargo es un buen ejemplo de cómo la valoración en términos técnicos y económicos no guarda relación con criterios éticos y estéticos. Esas cosas se advierten en rasgos que no siempre se perciben a la primera, pero cuya reiteración despierta la desconfianza del espectador. Por ejemplo, y siempre en El internado , los reclamos sexuales soft son tan elementales que a uno le dan sofocos de pura hilaridad. ¿Es preciso que la heroína adolescente ande siempre en un escueto camisón rosa bajo cuya seda se trasluce el botón de la llantana, que es como decir los pezones? ¿Es igualmente necesario que el héroe adolescente pasee por la casa con el torso desnudo e, inopinadamente, rompa a ejecutar dominadas sobre una barra misteriosamente dispuesta al efecto, para marcar dorsales y jóvenes bíceps? Estas cosas, hace quince años, podrían haber suscitado escándalo; ahora, cuando estamos ya tan de vuelta de tanto exceso, sólo dan una risa que te partes el esternón, por la simpleza del cebo. Yendo a mayores profundidades, uno se queda pasmado cuando trata de penetrar en el alma de los personajes: es como verse aspirado por el vacío. ¿Tan difícil era dotar a la historia de unos personajes con algo dentro? Sí, es difícil, pero, en cualquier caso, es obvio que no era ese el propósito de los guionistas, que han ido a lo fácil, o sea, a lo rentable. Y justamente eso es lo que resta calidad a El internado . El día que los espectadores no podamos criticar lo que una historia nos cuenta, al margen de sus hechuras y del dinero que dé, ese día habrá que dejar de ver la televisión. Marisa Porcel y Pepe Ruiz, Pepa y Avelino en Escenas de matrimonio , querían poner fin a su «frenético trabajo» en la tira cómica producida por José Luis Moreno para Telecinco. Por eso aceptaron la oferta de Antena 3 para convertirse en Elvira y Fermín, personajes que recalan en la comedia La familia Mata . Aunque cambien los nombres de sus personajes, la popular pareja artística, que lleva unida casi veinte años, mantendrá similar rol porque, apuntan con sentido común, a estas alturas no serían creíbles como un tierno matrimonio. Los veteranos actores acaban de estrenarse en las grabaciones de la serie de la cadena de Planeta. Aparecerán en antena a partir del 10 de diciembre, y tomarán el turrón con la alocada familia televisiva en la que se acaban de integrar. El fichaje de los actores por parte de Antena 3, en pleno éxito de Escenas de matrimonio , fue sonado. Salieron a relucir entonces las duras condiciones de trabajo en la productora de José Luis Moreno, así como el hecho de que trabajan sin contrato. Pepe Ruiz asiente. «Se nos cruzó la oferta generosa de Antena 3. Mejoraba económicamente la que teníamos en el otro lado, sin llegar a las cifras que se barajan, porque la gente se ha vuelto un poco loca. Además, las condiciones de trabajo son infinitamente mejores. La serie diaria es un matadero auténtico, y nosotros ya no somos unos niños», señala el actor. Ante las denuncias de las condiciones de trabajo en las producciones de José Luis Moreno, tanto por parte de algunos intérpretes que han trabajo con él como de la Unión de Actores, Pepe Ruiz insiste en que el trabajo diario era laborioso e intenso. «Los guiones llegaban muy tarde, muchas veces tenías que estudiarlos de madrugada. Hemos llegado a dormir apenas tres horas. Y el cambio ahora es como el día y la noche». Al mencionarle que también otros intérpretes como Fernando Tejero criticaron la intensidad de las grabaciones del anterior éxito de la factoría de Moreno, Aquí no hay quien viva , Ruiz señala que «es una marca de la casa». Pepe Ruiz y Marisa Porcel no detallan la cuantía económica de su contrato con Antena 3, que, según algunas fuentes llega a rondar el millón de euros. La pareja ironiza con un refrán. «En dinero y santidad, la mitad de la mitad», apuntan. «Además luego viene Hacienda y se lleva la mitad». ¿Tenían o no tenían contrato con José Luis Moreno? «Ya sabéis que no, pero no porque ellos (la productora, Miramon Mendi) no quisieran sino por un error administrativo». Una química especial Antena 3 fue la cadena que unió artísticamente a la pareja. En esta televisión trabajaron por primera vez juntos en la serie El orgullo de la huerta , hace dieciocho años. Los dos veteranos se echan flores mutuamente sobre la profesionalidad de cada uno, y lo cierto es que mantienen buena química. «No sería capaz de trabajar con otra actriz que no fuese ella porque casi somos una pareja de hecho», dice el actor. En La familia mata interpretan a los padres del cabeza de familia, Arturo Mata. «Somos un matrimonio que ha vivido los últimos 15 años en Argentina. El hijo cree que vamos a convertirnos en la panacea frente a sus males económicos y precisamente llegamos con una mano delante y otra detrás», relatan. El personaje de Marisa Porcel, Elvira, es el de una mujer liberal, «abierta, algo picajosa y dominante», sostiene la actriz. Mientras, su marido, Fermín, es un «pobre iluso, que siempre tiene grandes negocios en la cabeza pero nunca le ha salido ninguno. Un pobre frustrado», dice el actor. El rol de la pareja será similar al de las clásicas matrimoniadas . «Nosotros no podemos hacer otra cosa. A estas alturas interpretar a una pareja que se regalen ternura no resultaría creíble», señala Pepe Ruiz.

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