Estos vitrales estarán protegidos por un acristalamiento isotérmico que ya se ha instalado
Colocarán en el presbiterio de la Catedral dos vidrieras ya restauradas
La empresa Esoca ha desmontado los paneles del «Árbol de Jesé» para iniciar su limpieza La platafo

Detalle de las vidrieras que han sido desmontadas para su limpieza en el presbiterio de la Catedral
Esta semana volverán a ocupar su lugar las vidrieras de las dos lancetas que componen el ventanal S-I del presbiterio de la Catedral de León. Durante aproximadamente dos meses, los restauradores del Taller de Vidrieras de la empresa Esoca han dedicado todo su empeño y conocimientos al lento y minucioso proceso de su conservación. Las medidas preventivas, sobre todo el cristalamiento isotérmico ya instalado, protegerán ahora la frágil piel traslúcida de la Pulchra Leonina, que poco a poco va recobrando la tersura de su origen medieval. Entre tanto, siguiendo con el calendario de intervenciones previsto dentro del Proyecto Cultural Catedral de León, promovido por la Junta, el Cabildo de la Catedral y Caja España, se han cuidadosamente desmontado y trasladado al taller las vidrieras del centro de la cabecera, que acogen, desde su reubicación allí en el siglo XIX, los paneles del Árbol de Jesé, esto es, la genealogía de Cristo. Serán los próximos en recibir los tratamientos de limpieza, eliminación de la corrosión, corrección de deformaciones y fracturas y montaje en nuevos bastidores de latón, y como proceso que no se detiene, ya se ha iniciado en la iglesia la colocación de los vidrios de protección. Es ocasión propicia ésta para contemplar desde la plataforma situada a los pies de la Catedral, pasadas las colas estivales, esta fase fundamental del trabajo de los restauradores. Este miércoles por la mañana podrán hacerlo los más de treinta alumnos que pasan la semana en el Centro Rural de Innovación Educativa de León (Criele), gracias al acuerdo entre el mismo y el Proyecto Cultural El Sueño de la Luz. Un proyecto para niños Hasta junio del próximo año, los escolares de distintos colegios de la provincia ocupan las mañanas de los miércoles, acompañados por los técnicos del proyecto cultural tanto en la Plataforma como en el interior de la Catedral, recorriendo con ojos curiosos sus muros y vidrieras en busca de respuestas a las preguntas que un sencillo cuestionario les plantea. En ellas se unen el conocimiento del edificio con los efectos del cambio climático, tema central de este curso. Ya por la tarde y en las instalaciones del Criele, participan en un taller de vidrieras, donde lo lúdico se une a lo formativo.