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JOSÉ JAVIER ESPARZA
León

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LA GENTE del cine se concedió la otra noche sus premios anuales en la habitual gala de TVE. La retransmisión funcionó en una especie de falso directo con media hora de retraso sobre el horario real, según se nos dijo. Eso explica que España directo pudiera estar desde las ocho y pico ofreciendo a los espectadores la llegada de las estrellas bajo el atractivo rótulo de 'el glamour' del cine español. Lo del glamour se refería a los modelitos que lucían las actrices, bastante más resplandecientes que en anteriores ocasiones; también se vieron más hombres con esmoquin. E n cuanto a la gala propiamente dicha, recurrió una vez más al modelo del bufón presentador, como el año pasado, con José Corbacho como conductor cómico de la fiesta. La parte positiva: el despliegue de sastrería, realmente sorprendente. La parte negativa: el exceso de protagonismo de Corbacho, demasiado acentuado para una fiesta en la que, al fin y al cabo, él solo era el presentador. El showman se marcó unos cuantos números de dispar fortuna -véase, por ejemplo, ese en el que acudía supuestamente a casa de Almodóvar o de Garci para ver si los llevaba a la gala- e interpretó un guión donde no faltaron los aguijones, aunque bastante inofensivos: la petición a Zapatero de un cheque de cuatrocientos euros para cada espectador que vaya a ver cine español, la confusión entre Belén Rueda y Belén Esteban, etc. Dijo también Corbacho que «la gente del cine tenemos que velar por todos los españoles», y no es fácil saber si eso hay que tomarlo como declaración institucional o como broma de mal gusto. Esa ambigüedad, por cierto, afloró en varios momentos de la noche. Un buen ejemplo fue la alocución de la presidenta de la Academia, Ángeles González Sinde. Aquí la ambigüedad llegó aun más lejos, porque la presidenta leyó su texto de tal modo, en estilo de cuento infantil, que se hacía difícil seguirlo; de hecho, cuando terminó, el público guardó unos segundos de silencio, sin saber si aquello había acabado o no. Más tarde, Alberto San Juan pidió la disolución de la Conferencia Episcopal (siempre haciendo amigos, esta gente) y eso sí que lo entendió el respetable, porque le aplaudieron mucho, para satisfacción de las autoridades presentes. En lo estrictamente televisivo, una noticia relevante: el premio a la mejor actriz revelación para Manuela Velasco, una mujer que se inició en los culebrones de la tele y a la que aquí mismo habíamos augurado en su día un futuro brillante. Y sin salir de lo televisivo, señalemos que la gala perdió 2,5 puntos de 'share' (medio millón de espectadores) respecto al año pasado. Quedó por detrás de Telecinco y de Antena 3. Nadie se extrañará.

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