Azcona
HAY HOMENAJES que casi es mejor no prestar, porque dañan al homenajeado. El martes nos desayunábamos con la noticia de la muerte de Rafael Azcona, unánimemente considerado como el guionista más característico e influyente del cine español en el último medio siglo. TVE, acertadamente, reaccionó a la triste nueva: modificó su parrilla y sustituyó la película anunciada (una americana) por otra española con guión de Azcona. Pero TVE, erróneamente, escogió una película que en modo alguno hace justicia al escritor: La niña de tus ojos. En la trayectoria de Azcona hay títulos que por sí solos bastarían para ponerle un pedestal: con el italiano Marco Ferreri, aquellas estupendas lecturas morales de la España del franquismo que fueron El pisito y El cochecito, basadas precisamente en sendas novelas de Azcona; con Luis García Berlanga, títulos que van desde los clásicos Plácido y El verdugo hasta La vaquilla; con Cuerda, una preciosidad como El bosque animado, sobre la novela de Fernández Flórez, película que además le valió a Azcona el Goya al mejor guión de 1987; con Trueba, la segunda película española que obtuvo un Óscar de Hollywood, Belle epoque, cuyo guión también recibió un Goya. Cualquiera de estas películas habría representado un dignísimo homenaje a Rafael Azcona, una despedida a la altura de lo que este hombre ha sido en el cine español. Pero no: TVE fue a escoger La niña de tus ojos, esa astracanada tragicómica sobre las desventuras de una troupe española y cañí en la UFA de la Alemania hitleriana. La niña de tus ojos se llevó en su día (1998) varios Goya, incluido el de mejor película, pero no ciertamente el de mejor guión; un guión que, por otra parte, no era en realidad de Azcona sino que lo firmaban también David Trueba, Manuel Ángel Egea y Carlos López. ¿Era al menos una película por la que Azcona vaya a ser recordado? Tampoco, a pesar de sus goyas. Recordemos que el alcance de estos premios es limitado: se ciñe al cine español en un solo año, de manera que la calidad de las películas galardonadas es muy variable. Puesta en perspectiva, La niña de tus ojos es tan sólo una película española más, entretenida pero sobrevalorada, que pierde peso cada vez que pasa por televisión. Para medir el peso de Azcona en nuestro cine, es tan poco relevante como las últimas obras en las que colaboró: El paraíso ya no es lo que era o La marcha verde, las dos bastante abominables. Rafael Azcona se quejaba con bastante frecuencia de que, cuando veía las películas, no reconocía en ellas lo que había escrito. Es un buen epitafio para grabar en el antihomenaje que TVE, desafortunada, le ha querido prestar.