Diario de León

EL INVENTO DEL MALIGNO | Entrevista | Silvia Jato |

«El público es muy exigente porque tiene donde elegir»

La presentadora Silvia Jato ha vuelto a recuperar su privilegiada posición dentro de los concursos gracias a «Fifty, Fifty», programa con el que se ha estrenado en la cadena Cuatro

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JAVIER MARTÍN-DOMÍNGUEZ C. L. Monjas - madrid
León

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ASÓMENSE a la curva de Sofres, el medidor de las audiencias, y verán cómo la caída del consumo televisivo en agosto supera cualquier gráfico sobre la crisis o la marcha de la Bolsa. No hay quien pueda con la playa. Los ojos le dan la espalda al televisor. En agosto, desenchufamos. Sólo los Juegos Olímpicos permiten levantar algún pico. Tele 5, la reina del share, levanta el pie del acelerador de la programación a fin de no incurrir en gastos para producir algo que muy pocos ven. No es que agosto marque el menor consumo del año, sino que realmente la curva se hace una recta plana. Con tan escasa clientela, lo paradójico es que la tele continúe llena de anuncios. Su ración de doce minutos a la hora, o más. Con la programación hecha a remiendos, el universo catódico parece contagiado de la fiebre YouTube: los anuncios como transliteración de los vídeos cortitos, graciosos y resultones. En 20 segundos, contemplamos atónitos cómo el colesterol se deshace igual que la suciedad de una cañería gracias a la ocurrencia gráfica de un creativo publicitario. Nos dejan ver la lejana playa a ritmo de jingle con tinto de verano. Hasta los pingüinos vuelan y se vuelven rosas para refrescarnos. A lo que hay que añadir el sinfín de tonos, politonos y otras gracias vía sms. Mi favorito de este verano es el anuncio de los pavos. Pensé que se trataba de un calentón febril de la siesta cuando vi aparecer todos esos pavos, rescatados de un Nodo franquista o de una secuencia berlanguiana. No era un sueño, era una piara de pavos parlanchines. Los pavos nos anuncian un coche baratito, con precio ideal para tiempos de crisis. El fácil corolario es que nos veamos reflejados en la manada, comprando como tontos cosas caras. Todos dejándose las plumas en un gasto inútil. Los pavos de los pisos caros, los pavos de la gasolina astronómica, los pavos de la ropa de marca... Los pavos de la crisis que no fue y no se acabará. No seas pavo, por favor. Y desolado de contar pavos, entiendo que la verdadera programación del verano son los anuncios, mientras los programas siguen cantando y bailando vanidades al son de una crisis que nunca existirá. Vivir el día a día, no decepcionar y acabar el trabajo realizado con un buen sabor de boca. Esta es la filosofía de la siempre risueña Silvia Jato. Licenciada en Ciencias Económicas, la ex miss se ha vuelto a quedar sin vacaciones y la culpa la tiene Fifty, Fifty que triunfa en las tardes de la privada al superar el 8% de cuota media y captar la atención de más de medio millón de espectadores. La que fuera genuina conductora de Pasapalabra no oculta su alegría, ha vuelto a reinar en este género que aparcó por el directo y la actualidad de Por la mañana en TVE. -Lo suyo es apuntarse victorias. -Estamos supercontentos. El equipo es muy bueno, todos creemos en el proyecto, pero no esperaba el éxito porque el verano es una época fastidiosa, no sabes qué quiere la gente. Fifty, Fifty da dinero, y esto siempre gusta, y cada concursante juega contra uno mismo, es un espacio que no pone trampas. -Ya, pero hay tantos concursos para elegir... -Sí, pero éste es de los pocos que producen acción y reacción. No se trata sólo de ver la caja tonta, la gente no se conforma con ser un mero espectador. -Cuatro se caracteriza por apostar por rostros nuevos. Usted es toda una veterana. -Paula Vázquez, Nuria Roca y yo somos los únicos rostros que llevamos tiempo en esto y estamos en Cuatro. La cadena me ha abierto las puertas, pero mi relación es con la productora -Martingala-. Como buena jugadora, siento los colores, me siento chica de Cuatro. -Entonces, «Fifty, Fifty» no es su único proyecto a la vista. -No pienso en el futuro, voy día a día. Cada vez es más complicado sacar adelante un trabajo porque la competencia es mayor. Todos están muy pendientes de las audiencias para adivinar qué quiere ver la gente. Si surgen otros proyectos, encantada, pero ahora estamos con este concurso y no nos podemos parar. -Vamos, que más que comunicadora, hay que ser psicóloga. -Antes el público era más manipulable. No quiero decir que consumiera cualquier cosa, pero había menos televisiones , menos opciones de entretenimiento, y era más fácil atraer su atención. Ahora es muy exigente, tiene mucho donde elegir y hay que ofrecer lo mejor. Al espectador no se le puede engañar, sólo ve lo que le apetece. -Pues los expertos aseguran que la televisión es la misma. -Es muy difícil inventar. El formato puede ser bueno, pero también hay que contar con el programa que comparte emisión. Además, cuesta mucho aceptar algo nuevo.

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