El plan de Melquíades Ranilla incluye consolidación, limpieza y supresión de tuberías interiores
Cada tramo del Puente de Hospital se iluminará con un color diferente
El Ministerio de Cultura invertirá un millón y medio de euros en restaurar este monumento

Los paramentos sufren de óxidos, manchas y líquenes
Es el gran símbolo de la ribera del Órbigo. El puente de Hospital, por el que desde hace siglos transitan paisanos y peregrinos en sucesión continuada, sufrirá una intensa y profundísima reforma para la que el Ministerio de Cultura ya ha destinado un millón y medio de euros. La Puente , como se llama popularmente, se limpiará, se consolidará, se sustituirán sus actuales farolas, se eliminarán tuberías interiores que dañaron seriamente algunas dovelas y se instalará una espectacular iluminación que «pintará» sus tramos con colores diferentes según la época histórica de cada uno de ellos. El responsable del proyecto, el arquitecto leonés Melquíades Ranilla, explica que el objetivo es «consolidar y restaurar» esta joya de más de trescientos metros y 19 arcos que cuenta con tramos que van desde la época romana al siglo XX pasando por la Edad Media y el Renacimiento. Se refirió este profesional a la anterior gran rehabilitación y reconstrucción del puente, que tuvo lugar entre 1946 y 1951 y que corrió a cargo de Francisco Rodero y Luis Menéndez Pidal: «Fue una intervención muy importante, que prácticamente lo salvó de la ruina», dice el arquitecto, recordando cómo se realizaron entonces nuevos pretiles y tajamares y cómo se reconstruyeron tramos que habían desaparecido y que se habían suplido con una pasarela de madera. El proyecto actual, que comenzará a materializarse a principios del 2009 y se prolongará por espacio de 22 meses, no será quizá tan decisivo pero sí muy profundo: «El puente no presenta un deterioro demasiado importante, lo peor que le pasa es que hace unos años le metieron por dentro dos arterias de abastecimiento que le han causado unas profundas heridas», en palabras de Ranilla, quedando dañadas algunas dovelas de sus bóvedas. «Vamos a sacar esas tuberías y las vamos a llevar por fuera», dice. Además, se sanerará todo el pavimento, retirándolo y volviéndolo a colocar, se limpiarán los restos y manchas de óxido, se tratará el mal de la piedra y se procederá a retirar musgos, líquenes y otros vegetales. «Se restaurarán las gárgolas y todos los elementos decorativos, y se intervendrá para evitar los actuales rebasamientos y pérdidas de agua», comentó, asimismo, Melquíades Ranilla, quien confirmó que todas las reparaciones y restituciones se llevarán a cabo empleando un tipo de mortero «igual al que se usó en épocas históricas». Espectáculo de color El arquitecto elegido para diseñar este proyecto también se refirió a la actual iluminación, deficiente por encontrarse las lámparas en receptáculos ya muy deteriorados y por el hecho de «perderse» mucha luz. El «nuevo» puente sobre el Órbigo contará con una «doble iluminación» que, por una parte, «resaltará las bóvedas», y por otra, «los paramentos de los alzados». De esta manera, el puente iluminado se verá perfectamente de noche desde la carretera y desde los dos pueblos que une -Hospital y Puente-. Pero es que, además, esta iluminación se dirigirá por ordenador, informa Ranilla, de forma que los colores «irán cambiando, marcando primero la parte romana, luego la medieval, etc.». También se sustituirán las farolas historicistas actualmente existentes, demasiado grandes, por otras más discretas y que consuman menos. Toda esta gran obra será posible gracias a la búsqueda de financiación que ha llevado a cabo el Ayuntamiento de Hospital de Órbigo. Las famosas Justas Medievales se beneficiarán, asimismo, de esta profunda reparación y mejora en la iluminación del monumento. «La iluminación del puente se dirigirá por ordenador de forma que a la gente se le pueda enseñar qué tramos son romanos, medievales, renacentistas o contemporáneos» MELQUÍADES RANILLA Arquitecto