Actor
«Comencé a ser actor en Estados Unidos»
El intérprete recuerda en esta entrevista sus primeros pasos y anuncia los que serán sus próximos proyectos en cine
Imagen del actor español Guillermo Toledo
Guillermo Toledo es el actor a tener en cuenta. Su nombre siempre figura en las quinielas de directores de cine, teatro y televisión porque hace que sus papeles funcionen. Tiene ahora dos estrenos de cine que enlaza, como son Santos , una comedia para adolescentes, ya en cartel, y la próxima La buena nueva , de Helena Taberna. -Ahora mismo, en la cartelera, es usted Antropomosco, un personaje que se sale del perfil habitual del cine español. ¿Cómo le fue haciendo de una especie de monstruo? -Ante todo, fue divertido. Y eso que me pasaba varias horas en maquillaje. Pero cuando conocí el guión me apetecía mucho. Además estaba en la película mi amigo Javier Gutiérrez. Yo, en el rodaje, decía que era el Obi-Wan Kenobi de la película. Creo que es importante apoyar este tipo de historias que en el cine español no son muy frecuentes. -Sin parar, vuelve a la palestra con otra película, «La buena nueva», y tiene un estreno ya para 2009, «After», de Alberto Rodríguez. ¿Se considera un afortunado? -Pues sí. Bastante afortunado. Es importante que cuenten contigo y poder trabajar. Y más, si se trata de proyectos interesantes en los que crees. De momento, va todo bien. -¿Tiene algo pendiente basado en Jaime Gil de Biedma?-Sí, pero eso es: algo pendiente. No está claro todavía. -¿Usted se fue a EE. UU. a estudiar para actor o es leyenda urbana? -Fui en la época del instituto, como otros muchos. Y una de las actividades que había era la de los grupos de teatro. Hicimos dos montajes bastante potentes, porque allí hay bastante dinero para esos proyectos. Ese fue mi primer contacto con la interpretación. -¿Y no se dedicó al fútbol, que era la actividad preferida para destacar siendo europeo?-Pues sí, jugué al fútbol. Yo soy malo, pero allí era seis veces mejor que el resto del equipo. -¿Le sirvió la experiencia americana?-Sí que me sirvió. Tenía 15 años. Luego estuve cuatro años trabajando en mil cosas. Es decir, que no fue inmediato, pero dejó en mi un poso de intriga que me hizo volver a la interpretación. -¿Animalario surgió como lugar para la experiencia o para desarrollar proyectos concretos? -En principio surge por la necesidad de actuar y trabajar, y porque teníamos absolutamente claro que no íbamos a quedarnos parados esperando a que nos llamaran o a pasar por miles de castings. Queríamos empezar a hacer. Como necesidad. El estilo de la compañía, su ideología, se fue creando poco a poco y fue entrando más gente. Lo primero que hicimos fue un pequeño sketch de diez minutos. -Usted participó en «La lengua de las mariposas». ¿Qué recuerda de ese momento rodeado de grandes? -Para mí, fue una película fundamental en todos los aspectos. No hice casting. Fui a una reunión con José Luis, mi padre me había regalado el libro, y pensaba que iba a ser una más. Le pregunté que cuándo tenía que hacer la prueba y me dijo que no, que el papel era mío. Trabajar con Fernán Gómez fue impresionante y un orgullo.