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A vueltas con los signos
El escultor Ramón Ariza expone su obra en el Centro Cultural de Caja España
león
La puesta en tres dimensiones de algunos de los símbolos más característicos de antiguos alfabetos, es la parte primordial de la exposición que el escultor leridano Ramón Ariza presenta estos días en el Centro Cultural de Caja España. Cree el artista que esos signos son un legado que desde tiempo inmemorial ha servido al hombre para comunicarse, y piensa que llevándolos a las tres dimensiones de la escultura acrecienta en alguna forma sus valores. Esos signos, además, sirven para desarrollar la abstracción del pensamiento, a través de las sinergias aportadas por sus visiones plásticas. «Los signos son los elementos que nos sirven para transmitir ideas, convirtiéndose en realidades perceptibles a través de los sentidos humanos. Siempre nos hemos servido de ellos para la comunicación sutil entre las diversas culturas. Crear arte, trazar los contornos de los signos con un nuevo sentido, ayuda al cerebro a pensar desde la perspectiva artística, haciendo que el mensaje tenga un nuevo concepto, apartado de un sonido o de una palabra escrita».
Estos símbolos invitan al espectador a realizar un viaje en el tiempo, un retorno a los principios. «Con ellos busco ofrecer una sugestión distinta a los sentidos, que funciona a través de cómo los miramos, como los pronunciamos, como los tocamos, incluso como los olemos». En las obras presentes en la exposición se utilizan las formas, los colores, las texturas como elementos visuales básicos, cuyo significado, más allá del elemento en sí, es el que cada mirada les asigna. «Los signos son elementos imprescindibles para el desarrollo de la intuición, la inspiración y la interpretación de un momento», dice. Pero en la exposición hay otros dos capítulos, uno, en el que el escultor nos muestra diversos universos, obras esféricas de pequeño formato y acabado metálico, en las que expresa con fuerza la realidad de su propio microcosmos. En el otro, esculpido en piedra, intenta el artista acercarnos al hombre y al clasicismo. Son figuras, casi siempre bustos, en los que aparecen claras referencias a las obras de los escultores griegos y romanos, pero con el añadido de una catarsis que las acerca plenamente al momento actual. La gran sala de Caja España es el escenario idóneo para la interminable serie de obras que muestran perfectamente la trayectoria artística de Ariza.
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