Diario de León

El leonés Carmelo Gómez vive «con vértigo» su vuelta al teatro con la obra «Días de vino y rosas»

Gómez acudió un mes a Alcohólicos Anónimos para preparar el papel

Gómez acudió un mes a Alcohólicos Anónimos para preparar el papel

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Efe

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En 1962, Jack Lemmon y Lee Remmick vivían un amor trágico a causa del alcohol en Días de vino y rosas, una cinta que ahora salta al escenario del Teatro Lara de Madrid con Silvia Abascal y el leonés Carmelo Gómez, quien vive con «vértigo» su vuelta a los escenarios tras cinco años de ausencia. «En el teatro, si no tienes continuidad sientes como si empezaras de cero y ésta es la sensación que yo tengo ahora mismo», explicó el actor de Sahagún un día antes del estreno de Días de vino y rosas en Madrid, donde estará en cartel doce semanas.

Fue con La Cena, de Josep María Flotats, cuando Carmelo Gómez, Premio Nacional de Cinematografía y ganador de un Goya, puso un punto y seguido en 2004 a su carrera teatral. «La producción ha muerto y es muy difícil hacer teatro en buenas condiciones», dice el actor a la hora de justificar su ausencia. «Además, no me gustaría hacer una obra por hacer algo más, para eso me quedaría en el paro», añade. Por ello, el intérprete no dudó en embarcarse en Días de vino y rosas, un texto que llega al Teatro Lara bajo la dirección de Tamzin Towsend (El método Gronholm) y adaptado por David Serrano (El otro lado de la cama) a partir del texto teatral presentado en 2005 por Owen McCafferty.

Sobre el escenario, sólo los dos actores, Carmelo Gómez y Silvia Abascal, que trabajan juntos por primera vez, ponen en escena la historia de Luis y Sandra, «dos personajes con muchas ganas de vivir y de ser felices, que se van a Nueva York con un compañero de viaje, la botella», describe Gómez. La historia de amor y de autodestrucción que explota cuando el alcohol se apodera de la situación —subraya Carmelo—, es la que se narra en la función, que el intérprete espera que la gente no compare con la exitosa película dirigida por Blake Edwards en los años sesenta.

«Yo no he visto la película porque prefiero que no me afecte para bien ni para mal», señala el artista, quien acudió durante todo un mes a reuniones de Alcohólicos Anónimos como parte de la preparación de un personaje al que calificó de «deteriorado física y psicológicamente».

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