La investigación aún tiene que revelar lo que subyace bajo la piedra de la iglesia y lo que esconde el Panteón Real
San Isidoro oculta en el subsuelo un gran edificio de bóvedas y columnas
El sondeo del georradar detectó bajo el claustro una construcción anterior al siglo XII
león
Un gran edificio que, partiendo del claustro, moriría en las arcadas de la iglesia se esconde bajo el suelo de San Isidoro. Este es uno de los descubrimientos realizados por la investigación que, dirigida por la historiadora Margarita Torres, ha sondeado con un georradar los muros sobre los que se apoya la actual basílica. El hallazgo podría cambiar la crónica de la historia de León. Esta construcción, anterior al siglo XII, ya fue intuida por Julio Pérez Llamazares, abad de San Isidoro en los años veinte. Se trata de un edificio de planta rectangular y con dos estancias. Además, los arqueólogos han descubierto una gran señal masiva en la zona sur del claustro que podría indicar una zona de grandes arcadas, así como cuatro columnas pareadas en la zona noroeste del patio. Margarita Torres no quiere aventurar si este edificio tuvo un uso religioso o se trató de parte de las dependencias de un palacio regio y prefiere esperar por las conclusiones de la investigación. No obstante, sí asegura que sus muros debieron levantarse antes del siglo XII, si bien aún es pronto para confirmar si pertenece al momento en el que Fernando I edificó la primera iglesia.
Julio Pérez Llamazares destacaba en su Historia de San Isidoro que este edificio tenía un pórtico entre el actual pórtico, la muralla y la torre que se volvía hacia el este hasta llegar a la fachada norte del templo primitivo. El claustro estaba separado del panteón actual por un sotabanco adosado a la muralla y por el norte, hacia el que abría sus arcadas. Asegura además que el pórtico estaba cerrado con bóvedas y que su cimentación estaba revestida de sillarejo, de más de un metro de ancha. Tenía además dos contrafuertes en cada ángulo y otro en el centro de la pared norte, unida al sotabanco del pórtico desde la cabecera de éste hasta el sitio en que termina la iglesia y empieza el panteón. Es decir, esta construcción sería abovedada, como indican los constrafuertes de sus muros, y tenía unas dimensiones muy parecidas a la de la iglesia actual.
La gran señal masiva descubierta viene a confirmar que esta construcción tenía cuatros grandes pilares, dos a cada lado formando una media luna, lo que indica que desde la muralla arrancaba una columnata que servía de cierre por el norte. Además, también aparece el cimiento de otra pila circular en el norte del pórtico, lo que indica que esta fila de columnas pasaba por delante de los ábsides del templo.
Este es uno de los hallazgos realizados por la investigación que comenzó hace dos años y que forma parte de un proyecto mucho más ambicioso patrocinado por Caja Madrid y la Junta de Castilla y León y que contempla una inversión de cuatro millones de euros. La excavación con georradar no sólo se ha realizado en el claustro de San Isidoro, sino dentro de la basílica. Los resultados obtenidos por Margarita Torres pueden acabar con las tesis que han defendido los sucesivos eruditos que han estudiado el templo. En este sentido, cabe destacar que la última excavación en la basílica tuvo lugar en 1971, año en el que , aprovechando el cambio de suelo, un equipo de arqueólogos norteamericanos estudió los cimientos ocultos y estudiar así la cronoestratigrafía isidoriana.