Diario de León

EL INVENTO DEL MALIGNO | JOSÉ JAVIER ESPARZA

Mateo

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JOSÉ JAVIER ESPARZA
León

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ANTENA 3 tiene dos novedades importantes para esta temporada, las dos en ficción nacional: Doctor Mateo y La chica de ayer. El domingo tocaba el primer estreno, que ha sido Doctor Mateo: una serie de Notro TV que cuenta, aproximadamente, las desventuras de un cirujano cardiovascular reconvertido en médico de pueblo en Asturias. Hoy sabremos los resultados de audiencia del producto.

Antena 3 tuvo la gentileza de enviar a los críticos Doctor Mateo antes de su estreno, lo cual siempre es un aliciente para enjuiciar un programa sin que interfieran valoraciones de share.

El protagonista -”el Mateo en cuestión-” es Gonzalo de Castro, que ha de componer un papel esencialmente cómico: un reputado especialista urbano, de carácter arisco y sin habilidades sociales, trasplantado al medio rural por un trauma profesional. Gonzalo de Castro dice que es una tontería que comparen Doctor Mateo con House.

No digo yo que no, pero las comparaciones son inevitables porque en la tele, al fin y al cabo, hay lo que hay. Ahora bien, el modelo de Doctor Mateo no es House, en efecto, sino Doc Martin, un producto británico del mismo corte. Y en cuanto al patrón de la historia, tampoco tiene nada que ver con ninguna serie de médicos.

De hecho, aquí la medicina, al menos a juzgar por el primer episodio, no tiene nada que ver con la historia. El primer episodio nos presenta como desafío profesional solucionar un problema extravagante: a los hombres del pueblo les están saliendo tetas. La solución al enigma pasa menos por la medicina que por un enredo erótico-festivo donde el rico del pueblo, teniente coronel retirado -”el toque «de clase» no puede faltar-”, padece de cuernos por su exuberante esposa. Todo ello aparece envuelto en un jaleo «coral» (o sea, mucha gente en todas partes) que sería más eficaz si los extras pusieran un poco de empeño en parecer actores. Lo «coral» en Doctor Mateo funciona bien en algunos secundarios de campanillas -”la asistente, el policía...-”, pero no de manera general.

Algunos otros elementos que quieren dar personalidad al producto, como la emisora de radio local que funciona a modo de hilo conductor, terminan haciéndose bastante artificiales, por inverosímiles. Sirven, eso sí, para subrayar la comicidad del argumento allá donde ésta es dudosa, como se ve en el desenlace del primer episodio. En líneas generales, chirría ver un paisaje tan hermoso como el asturiano puesto al servicio de un relato que demasiadas veces se pasa de chocarrero. Cierto que el producto cuenta con el patrocinio del Gobierno asturiano, y seguramente una cosa tiene que ver con la otra. En fin...

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