Señora
El invento del maligno josé javier esparza
Hace unos días, a propósito del retorno de La Señora , el dramón de época de Diagonal para TVE-1, evaluábamos aquí el producto a juzgar por lo visto en la primera temporada y en el estreno de esta segunda. Reconocíamos la calidad de la serie (que es evidente) y nos permitíamos algún comentario crítico sobre el planteamiento histórico, al que reprochábamos incurrir en cierto maniqueísmo.
Ahora los guionistas de La Señora -”y más precisamente los asesores históricos-” me han escrito para decirme que no están de acuerdo con mis observaciones: defienden su trabajo de documentación histórica, rebaten o puntualizan mis comentarios sobre el somatén y sobre la problemática sindical española de los años 20, especifican que no cabe reproche de maniqueísmo cuando en los próximos capítulos de la serie veremos cómo la violencia atravesaba el mapa social de parte a parte (será en las próximas semanas), enjuician muy severamente la dictadura de Miguel Primo de Rivera, etc.
Y terminan diciendo: «Invitamos al señor Esparza a seguir viendo la serie para que compruebe que el tratamiento histórico que se hace es riguroso, intentando siempre que los datos históricos queden integrados como elemento de articulación y desarrollo de la trama. Por supuesto, siempre existirán puntos de vista y afinidades, desde la exposición y la lectura. Pero ese es un tema que queda alejado del rigor histórico con el que se trabaja en esta serie».
Usted no sabe la ilusión que le hacen a uno las cosas de este género: la gente de la tele es tan reacia a entrar en diálogo con la crítica, que cuando recibes una carta de un criticado sólo sientes gratitud. Y eso, gratitud, es lo primero que cabalmente hay que expresar al equipo de guionistas de La Señora . ¿Aunque haya sido para hacerme saber su disconformidad? No: precisamente porque ha sido para decirme que no están de acuerdo conmigo. Si sólo habláramos con la gente con la que estamos de acuerdo, en el mundo reinaría el silencio (o el monólogo, como suele pasar en las Cortes). Los guionistas de La Señora puntualizan mis críticas, me dicen que estoy equivocado y me exponen sus razones.
Yo creo que no estoy equivocado, pero acepto sus razones, se las encomio y les agradezco infinito que se hayan tomado la molestia de entrar en debate, y más aún: estoy dispuesto a ver los próximos episodios de La Señora con otros ojos, a la luz de las precisiones que estos señores tan amables me hacen.
Y si de todo ello resulta que a mí la serie me gusta más, porque la entiendo mejor, y que el relato gana en templanza, porque ellos tienen en cuenta la impresión que crean en el espectador, pues miel sobre hojuelas, ¿no? Así da gusto. 1396927554