Entrevista | Gustavo larraz | académico de jurisprudencia
«He llegado a cambiar un laudo tras oír la opinión del público»

El abogado Gustavo Larraz en el set del programa.
Larraz, que desde 1976 se especializó en defensa de pleitos con la sanidad pública y privada, cree que un reality, aunque sea un espectáculo, puede explicar a los ciudadanos que la justicia debe estar participada por todos.
-¿Qué le ha movido a involucrarse en este programa?
-Tenía ganas de divertirme. La televisión siempre me ha gustado y he sido colaborador, tertuliano, de varios programas como el que hizo Jesús Hermida o La Clave de Balbín. Me llamaban porque yo he sido durante mucho tiempo presidente de la Asociación Pro jurado. Luché para establecer el jurado en España porque, a pesar de que estaba en la Constitución, nadie tenía interés en ponerlo en marcha y significa la participación de los ciudadanos en su propia justicia penal. Y, volviendo al programa, me lo plantearon como un espacio de divulgación de conflictos que pasan todos los días, como los antiguos juicios de faltas o los juzgados de paz. Y todo lo que sea guiar a los ciudadanos al conocimiento de la justicia es muy importante. Está tan deteriorada en nuestro país, el servicio público que peor valoran los ciudadanos, que todo lo que sea un incentivo para que se interesen, y sepan que no es una cosa de fiscales y abogados que hablamos un lenguaje ininteligible sino algo que debe ser entendida y participada por todos como pasa con las grandes democracias, es bienvenido. Además, tiene una ventaja enorme para mí, y es que no pierdo ningún juicio.
-¿Pero el programa ha resultado eficaz para resolver litigios?
-Estos son juicios ficticios, con gente que no son los verdaderos protagonistas de los litigios, pero los casos sí son reales, con nombres y apellidos. Seguramente, si los litigantes estuvieran en el plató, el programa no se podría ver en el corto espacio de tiempo de tenemos, no más de 25 minutos. Y no se podrían expresar de forma televisiva. Respecto a si las resoluciones se resuelven satisfactoriamente, no lo sé, no tengo esa información. Grabo cuatro casos al día. Todos los preparo con interés, intento no convertirme en un pesadísimo jurista, citando artículos. Aquí no soy un juez sino un árbitro de equidad para el que pesa más la búsqueda de la justicia en un sentido social que la aplicación estricta del derecho.
-La televisión es muy poderosa. Aunque sea con un -reality, puede hacer mucho por la justicia
-Sí. De hecho, incluso un reality acerca la justicia. La gente puede ver que se estudian los casos, que se escucha lo que se discute entre los litigantes y el público. El público me ilustra, porque dicen cosas de lógica y razón que se toman en cuenta. He llegado a cambiar un laudo por el peso de lo que dice el público. El programa interesa, a decir de la audiencia.